Jessy Adrian
Poeta recién llegado
No es mí vivir nada más que un verbo
y mi tiempo, sustantivo y desayuno
que me brinda Dios sin recato alguno.
Él que me alimenta y yo que le sirvo.
Y cuando ya viejo, le soy un estorbo
que molesta, aburre, hostiga y cansa,
sobre mi añeja flor su veneno lanza
y yo como siempre, fiel, lo absorbo.
Me reconforta saber, quizás por morbo,
que cuando llegue la muerte y su desaire
¡sonreiré!, por pasar de ser de nadie,
a ser de muchos, cuando ya sea polvo.
y mi tiempo, sustantivo y desayuno
que me brinda Dios sin recato alguno.
Él que me alimenta y yo que le sirvo.
Y cuando ya viejo, le soy un estorbo
que molesta, aburre, hostiga y cansa,
sobre mi añeja flor su veneno lanza
y yo como siempre, fiel, lo absorbo.
Me reconforta saber, quizás por morbo,
que cuando llegue la muerte y su desaire
¡sonreiré!, por pasar de ser de nadie,
a ser de muchos, cuando ya sea polvo.
Última edición: