sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Nace el mundo entre
sus páginas escritas
a mano
y nace la flor
con su pétalo coloreado
a lápiz.
Filosofía de un arte
escrito a fuego en
las manos de la humanidad.
Se llega hacer el aire
entre cada página
que abre su fichero
entre cada luz
donde los números
se hacen poesía.
Desnudando a las páginas
se ve que todo
se hace en cada lado
así se ve
que todo
puede ser rodeado
de sabores
para lograr
el rizo
de las huellas
que se atan en los suelos
y se exprimen entre sus palabras
cosidas a fuego lento y juvenil
y donde los mares
sonríen a la espuma
cuando las olas
dan las carcajadas.
El momento
deleita a la noche
que sigue su versar
en cada letra
para hacer al mundo
ese que se educa
entre letras que desarrollan
su jugo eterno.
Viendo en las orillas
de las imágenes
como se menciona
al tiempo
y se hace su cantar
que vuelve a
a brillar en sus sentimientos
en ese mundo
donde llorar
es una expresión de humedad
tan dulce como salada
pues en cada gota hay una frase
y en cada lado
hay un mundo
en el que se descifran
las cualidades
y se exprimen sus hechos
entre sus burbujas
de media noche.
Alcanzando la madrugada
de los vientos
del norte
allí donde la pasarela
andante
se engancha
al labio del sur
y vuelve hablar
en literatura
y esa filosófica forma
de recordar el origen
de cada ser vivo.
Las estrellas no dormirán
en los sueños
porque se quedarán
en la voz
que despierta a estos.
Significado dulce
en cada descripción
allí donde todo el mundo
o vive o resucita
pero la vida
existe incluso
cerrando los ojos.
Los pensamientos
de luces y colores
se quedan en la puesta
donde se define el sol
como un hada cuando alumbra
a su verdad.
Las mañanas no serán como antes
de dormir en silencio
pero si serán
las mismas
que cuando hablan
en cada latido
de una fiebre
de romanticismo
y en donde la penumbra
no escuece
en las maneras
en donde vivimos
allí donde cada lado
puede estar lleno de lunas
y de estrellas del alba
donde amanece
y anochece
es donde no se buscan
las pesadillas
a no ser que aparezcan
en forma de hábito
pero no susurrara sus secretos
no caerá en la tentación
donde la luz
refleja los acentos
para que maduren
en los sentimientos
y estos no confundan
la verdad con un destino.
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