Aletargado, adormilado, o sea, abandonado
en lo inhóspito por ser mi propio adulador.
Multitud de errores, era malvado,
aprendido he por mi fama de acosador.
He aquí mis últimas palabras,
las dichas dichas de mi alma impía.
La gran soledad padecida y macabra
la noche en mi corazón en lugar del día.
Note el lector mis crímenes cometidos
por mi excusa de no contarles los antecedentes,
el gato negro ahorqué en árbol sufrido,
a mi mujer de un hachazo le abrí la mente.
Aquel día en que parece que había amor,
simplemente maldito que fue ese día,
el cual exigí una gran redención,
la tortura de mi alma en bandeja servida.
Por muchas palabras que al poeta refiere,
aquí estoy suplicando de rodillas
que aún sigo solo y a la intemperie
y mi alma llena de punzantes astillas.
Para los que sepan de qué trata la historia,
para los que no aquí expongo los acometidos.
En ignorancia, no caigais en la notoria
desdicha de no saber mi pecado repentino.
Un jueves fue el día en que yo amé a una mujer,
tristemente padecía la soledad y el amargo placer.
Por no saber su destino mi mano le ofrecí,
por tener este vino, dulzura yo viví.
Mas no llegue a equivocación, no me salvé,
pues caí en la trampa del olvido, me precipité.
Dejé mi desenfundar atrevido por disparar balas heladas
que congelaron su corazón plañido, multitud de estocadas.
Santo no seré jamás, pues a la luna aúllo,
lo que enterré quizá, grito de un murmullo.
Pasión que crece a tanto, derrumbamiento de mi ser,
la melodía de este canto es de notas acidez.
Corroerme por dentro, ahí afecta mi latir,
la cualidad de un espectro por querer insistir.
Fue presión más que nada en gustos por distinción
y obtuve tortas caladas, mi alimento: la perdición.
Ahora vago en parajes de nieve intensa,
árboles que no ofrecen cobijo alguno,
oscuridad inmunda, profunda e intensa,
la luna me ausculta, ella emana desayuno.
Fue el intrépido corte de vena con arteria,
fluía gran unión, desde riqueza hasta miseria.
Allí donde me oigan sabrán este dicho:
por mucho que pase, quererla hará este bicho.
"Aúlle el lobo que llevo dentro con rugido feroz,
mis zarpas sólo desean su cuerpo, mente y corazón.
Por mirada la turbia y triste azul canción,
entonada cada noche sea, mi respirar: mi maldición.
Porque el gemir de mis pensamientos hacen traición
de que no hay nada más que una persona: idealización.
La halle viva y sola: de nuevo compasión,
amarla por siempre, musa: mis lágrimas de rendición."
en lo inhóspito por ser mi propio adulador.
Multitud de errores, era malvado,
aprendido he por mi fama de acosador.
He aquí mis últimas palabras,
las dichas dichas de mi alma impía.
La gran soledad padecida y macabra
la noche en mi corazón en lugar del día.
Note el lector mis crímenes cometidos
por mi excusa de no contarles los antecedentes,
el gato negro ahorqué en árbol sufrido,
a mi mujer de un hachazo le abrí la mente.
Aquel día en que parece que había amor,
simplemente maldito que fue ese día,
el cual exigí una gran redención,
la tortura de mi alma en bandeja servida.
Por muchas palabras que al poeta refiere,
aquí estoy suplicando de rodillas
que aún sigo solo y a la intemperie
y mi alma llena de punzantes astillas.
Para los que sepan de qué trata la historia,
para los que no aquí expongo los acometidos.
En ignorancia, no caigais en la notoria
desdicha de no saber mi pecado repentino.
Un jueves fue el día en que yo amé a una mujer,
tristemente padecía la soledad y el amargo placer.
Por no saber su destino mi mano le ofrecí,
por tener este vino, dulzura yo viví.
Mas no llegue a equivocación, no me salvé,
pues caí en la trampa del olvido, me precipité.
Dejé mi desenfundar atrevido por disparar balas heladas
que congelaron su corazón plañido, multitud de estocadas.
Santo no seré jamás, pues a la luna aúllo,
lo que enterré quizá, grito de un murmullo.
Pasión que crece a tanto, derrumbamiento de mi ser,
la melodía de este canto es de notas acidez.
Corroerme por dentro, ahí afecta mi latir,
la cualidad de un espectro por querer insistir.
Fue presión más que nada en gustos por distinción
y obtuve tortas caladas, mi alimento: la perdición.
Ahora vago en parajes de nieve intensa,
árboles que no ofrecen cobijo alguno,
oscuridad inmunda, profunda e intensa,
la luna me ausculta, ella emana desayuno.
Fue el intrépido corte de vena con arteria,
fluía gran unión, desde riqueza hasta miseria.
Allí donde me oigan sabrán este dicho:
por mucho que pase, quererla hará este bicho.
"Aúlle el lobo que llevo dentro con rugido feroz,
mis zarpas sólo desean su cuerpo, mente y corazón.
Por mirada la turbia y triste azul canción,
entonada cada noche sea, mi respirar: mi maldición.
Porque el gemir de mis pensamientos hacen traición
de que no hay nada más que una persona: idealización.
La halle viva y sola: de nuevo compasión,
amarla por siempre, musa: mis lágrimas de rendición."