IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Silencios que ahorcan,
a nuestras percepciones sordas,
sentires de sangre impura,
forman tronos de templanza coagulada,
las fortunas, solitarias,
se tienden a secar,
y mientras más nos alimenta la cordura,
más razones clavamos
en el corazón de un destino flagelado,
serán comienzos,
aquellos finales de ósculos atemporales,
cuando aquella eternidad
se digne a abrirse,
habremos de contemplar aquel umbral,
en donde la impotencia de un dios,
fue la tristeza, inacabable,
de este mundo empobrecido.
a nuestras percepciones sordas,
sentires de sangre impura,
forman tronos de templanza coagulada,
las fortunas, solitarias,
se tienden a secar,
y mientras más nos alimenta la cordura,
más razones clavamos
en el corazón de un destino flagelado,
serán comienzos,
aquellos finales de ósculos atemporales,
cuando aquella eternidad
se digne a abrirse,
habremos de contemplar aquel umbral,
en donde la impotencia de un dios,
fue la tristeza, inacabable,
de este mundo empobrecido.