johtan
Poeta del portal
El humano, montado en el borde de la paredilla, lanzó el acostumbrado alarido que anunciaba el nuevo día, así se veía, con su pecho inflado y sus cachetes rojos e hinchados, su existencia se limitaba a la simple rutina : despertar a las aves con la precisión de su instinto cronológico.
En los galpones las jaulas llenas de humanos que se aparean y engendran niños rubios hermosos, son alimentados con sobras de pieles muertas y con huesos y carne molida cocidos, mensualmente se les inyectan líquidos hormonales que aumentan sus líbidos, los bebés son apartados de sus madres y llevados a las estanterías de los supermercados, amordazados de pies y manos, lo más deseado son sus jugosos cerebros, con los cuales se pueden realizar diversas preparaciones, a los humanos mayores se les cortan los dedos de sus manos para que no puedan atacar a nadie ni robarse la comida, y sus lenguas son mutiladas, también se les colocan espuelas en los pies y obligados a aparearse, aunque sus alaridos son tan molestos, son necesarios para que los gallos y gallinas puedan levantarse temprano a trabajar en un mundo alreves.
En los galpones las jaulas llenas de humanos que se aparean y engendran niños rubios hermosos, son alimentados con sobras de pieles muertas y con huesos y carne molida cocidos, mensualmente se les inyectan líquidos hormonales que aumentan sus líbidos, los bebés son apartados de sus madres y llevados a las estanterías de los supermercados, amordazados de pies y manos, lo más deseado son sus jugosos cerebros, con los cuales se pueden realizar diversas preparaciones, a los humanos mayores se les cortan los dedos de sus manos para que no puedan atacar a nadie ni robarse la comida, y sus lenguas son mutiladas, también se les colocan espuelas en los pies y obligados a aparearse, aunque sus alaridos son tan molestos, son necesarios para que los gallos y gallinas puedan levantarse temprano a trabajar en un mundo alreves.
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