>MAHANA<
Poeta recién llegado
MUNDO ABSTRACTO
Las navajas me invitan a destrozar mis venas,
me invita la música a escuchar la más bella,
la gente aniquila con miradas presuntuosas,
como si fuera bicho raro de consistencia viscosa.
Llega la soledad compartiéndome su hastío;
comparte su verdad y me deja en el olvido,
escribo sin parar, pues siempre hay un motivo
que grita en las entrañas lo que he vivido.
El silencio martillea, descontrola los sentidos,
y a lo lejos solo se escuchan mis latidos, que
en un vaivén armonioso gota a gota los deslizo,
ya no son tan armoniosos al salirse del tejido.
Voces a lo lejos que secretean mis motivos,
vienen y quebrantan el silencio con un chillido,
como si fueran dueñas de esta vida sin sentido,
vida mediocre de la cual yo nunca he salido.
La idolatría en la cruz que los paganos aman,
no ve, no escucha, nunca aconseja nada,
su cuerpo es de madera, sus ojos de pintura
fina, aun el mira al cielo en medio de la agonía.
La razón que ayer nos devolvió la vida y nos
regaló la muerte, hoy se pudre en lo seco
y rancio de nuestro corazón, se lo lleva el
carajo y lo deposita en un oscuro rincón.
Y la verdad sigue siendo igual de incierta,
tan casta como una ramera y verídica como
obispo que abusa de los niños sin piedad,
tan noble, tan exacta, que prefiero escapar.
MAHANA
Las navajas me invitan a destrozar mis venas,
me invita la música a escuchar la más bella,
la gente aniquila con miradas presuntuosas,
como si fuera bicho raro de consistencia viscosa.
Llega la soledad compartiéndome su hastío;
comparte su verdad y me deja en el olvido,
escribo sin parar, pues siempre hay un motivo
que grita en las entrañas lo que he vivido.
El silencio martillea, descontrola los sentidos,
y a lo lejos solo se escuchan mis latidos, que
en un vaivén armonioso gota a gota los deslizo,
ya no son tan armoniosos al salirse del tejido.
Voces a lo lejos que secretean mis motivos,
vienen y quebrantan el silencio con un chillido,
como si fueran dueñas de esta vida sin sentido,
vida mediocre de la cual yo nunca he salido.
La idolatría en la cruz que los paganos aman,
no ve, no escucha, nunca aconseja nada,
su cuerpo es de madera, sus ojos de pintura
fina, aun el mira al cielo en medio de la agonía.
La razón que ayer nos devolvió la vida y nos
regaló la muerte, hoy se pudre en lo seco
y rancio de nuestro corazón, se lo lleva el
carajo y lo deposita en un oscuro rincón.
Y la verdad sigue siendo igual de incierta,
tan casta como una ramera y verídica como
obispo que abusa de los niños sin piedad,
tan noble, tan exacta, que prefiero escapar.
MAHANA
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