Mariate
Poeta recién llegado
Mujer de cristal, eres hermosa,
fresca como la humedad del rocío,
pechos erectos huérfanos de caricias
te mueves con la cadencia rítmica
de tus caderas virtuosas… ah, bella,
despliegas tu aroma a hierbas silvestres.
La brisa besa tu cuello nacarado,
las arterias apenas marcadas
en la piel tersa, inclinas al descuido
tu cabeza perfecta y tu pelo
es trigo generoso que refleja el sol.
Brillas…como sílfide etérea
emergiendo del agua, estatua
moldeada por orfebre exquisito
Quien pudiera rozar apenas
tu boca, fruto de ocultas pasiones,
la línea vertebral de tu espalda,
el ángulo recto de tus muslos.
Descubrir el ánfora de tu sexo
pubis inexplorado, y sentir el fuego
de la entrega… el despertar agónico
del éxtasis, y tomarte, mujer y amante,
poseerte entera, cuerpo y alma.
Pasas a mi lado, tus ojos se clavan
en los míos, un instante apenas
tus ojos… tan fríos, cristal de roca
como azules zafiros vacíos de amor.
fresca como la humedad del rocío,
pechos erectos huérfanos de caricias
te mueves con la cadencia rítmica
de tus caderas virtuosas… ah, bella,
despliegas tu aroma a hierbas silvestres.
La brisa besa tu cuello nacarado,
las arterias apenas marcadas
en la piel tersa, inclinas al descuido
tu cabeza perfecta y tu pelo
es trigo generoso que refleja el sol.
Brillas…como sílfide etérea
emergiendo del agua, estatua
moldeada por orfebre exquisito
Quien pudiera rozar apenas
tu boca, fruto de ocultas pasiones,
la línea vertebral de tu espalda,
el ángulo recto de tus muslos.
Descubrir el ánfora de tu sexo
pubis inexplorado, y sentir el fuego
de la entrega… el despertar agónico
del éxtasis, y tomarte, mujer y amante,
poseerte entera, cuerpo y alma.
Pasas a mi lado, tus ojos se clavan
en los míos, un instante apenas
tus ojos… tan fríos, cristal de roca
como azules zafiros vacíos de amor.