Manuel Avilés Mora
Pluma libre
Vientos de letras arrasan el mundo.
Eligen el polvo que arrastran sus alientos fétidos
llevando muertos en sus idiotizados lomos.
Los muertos más pesados se quedan en tierra.
Bajo dos metros de tierra;
enterrados por el polvo que arrastran los locos.
Olvidados por las mentes cerradas que eligen
a qué huracanes subirse.
¡Qué buenos aires soplan, llamando a muertes
nonatas!
¡Cómo soplan lavando muertes sin sentido
y dan sentido a muertes sin testigos!
Muertes sin muertos.
Muertes sin vida.
Muertes sin sentido.
Ninguna muerte tiene sentido.
Ni ninguna letra tiene la potestad de elegirlos,
ni ningún odio justifica los sepulcros.
Libertad de matar, libertad de elegir muertos;
seres humanos que se secan en caminos
o molidos por el molinillo de insensatos;
muertos enterrados en vida, destrozados,
reventados por bombas, hambrientos esqueletos,
enfermos de miseria, colgados de alambradas.
Todos son muertos.
No tienen colores, ni creencias.
Saben igual;
a sufrimiento.
Las letras que eligen los muertos
no son letras.
Son solo los polvos que traen los vientos
de mentes idiotizadas.
De ciegos ojos en cuerpos muertos.
Eligen el polvo que arrastran sus alientos fétidos
llevando muertos en sus idiotizados lomos.
Los muertos más pesados se quedan en tierra.
Bajo dos metros de tierra;
enterrados por el polvo que arrastran los locos.
Olvidados por las mentes cerradas que eligen
a qué huracanes subirse.
¡Qué buenos aires soplan, llamando a muertes
nonatas!
¡Cómo soplan lavando muertes sin sentido
y dan sentido a muertes sin testigos!
Muertes sin muertos.
Muertes sin vida.
Muertes sin sentido.
Ninguna muerte tiene sentido.
Ni ninguna letra tiene la potestad de elegirlos,
ni ningún odio justifica los sepulcros.
Libertad de matar, libertad de elegir muertos;
seres humanos que se secan en caminos
o molidos por el molinillo de insensatos;
muertos enterrados en vida, destrozados,
reventados por bombas, hambrientos esqueletos,
enfermos de miseria, colgados de alambradas.
Todos son muertos.
No tienen colores, ni creencias.
Saben igual;
a sufrimiento.
Las letras que eligen los muertos
no son letras.
Son solo los polvos que traen los vientos
de mentes idiotizadas.
De ciegos ojos en cuerpos muertos.
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