Jorge Bernal
Poeta asiduo al portal
Monólogo.
El idioma mio es el de los desarticulados;
hablo en una forma que no es comprendida.
Voy entablando conversaciones carentes de gramática..
Haya o no redundancia, sigo intentando lograr una comunicación
con mi locura y entonces la cordura aparece, necia
interlocutora de las palabras de la piel; de cuando en cuando
tratando de interpretar sin traducir, el corrosivo efecto
de las ocurridas angustias y del ansioso ir y venir del dolor en mis
articulaciones emocionales, que limita las fortunas de mi cuerpo
Hablo con el sentido y con la boca entrelazados,
de tal manera que quienes son los supuestos receptores de mis palabras
se convierten en acérrimos opositores a mis opiniones y forzados
incomprensivos, rechazadores de las ideas más claras en mi prosa,
en cuanto sienten que los designios de sus dioses son cuestionados por mis
preguntas
Parezco condenado a cargar solo con mis preguntas; una condena que
me puede obligar a desistir de seguir usando mis sentidos para no perder
el artificial afecto de los pocos que aun entablan diálogo conmigo
A veces siento que lo mejor para mi es seguir usando mis sentidos juntos
Con mi voz, aunque me quede solo, pues realmente no estoy solo; estoy conmigo.
Jorge. Agosto 14 de 1995.
El idioma mio es el de los desarticulados;
hablo en una forma que no es comprendida.
Voy entablando conversaciones carentes de gramática..
Haya o no redundancia, sigo intentando lograr una comunicación
con mi locura y entonces la cordura aparece, necia
interlocutora de las palabras de la piel; de cuando en cuando
tratando de interpretar sin traducir, el corrosivo efecto
de las ocurridas angustias y del ansioso ir y venir del dolor en mis
articulaciones emocionales, que limita las fortunas de mi cuerpo
Hablo con el sentido y con la boca entrelazados,
de tal manera que quienes son los supuestos receptores de mis palabras
se convierten en acérrimos opositores a mis opiniones y forzados
incomprensivos, rechazadores de las ideas más claras en mi prosa,
en cuanto sienten que los designios de sus dioses son cuestionados por mis
preguntas
Parezco condenado a cargar solo con mis preguntas; una condena que
me puede obligar a desistir de seguir usando mis sentidos para no perder
el artificial afecto de los pocos que aun entablan diálogo conmigo
A veces siento que lo mejor para mi es seguir usando mis sentidos juntos
Con mi voz, aunque me quede solo, pues realmente no estoy solo; estoy conmigo.
Jorge. Agosto 14 de 1995.