BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vivo en el mundo de las prisas.
Miasmas autóctonas y modernísimas
pueblan mis pulmones como garrapatas
adheridas. Un mundo de medidas precisas y
exactas, aturde mi mente y la llena de
minutos y segundos. De cuerpos envejecidos
por el aire intoxicado, y de realidades evanescentes
pendiendo de anuncios de cartón. De mártires
antiquísimos que enardecen a las masas, y sustituyen
al ardor de los viejos dioses; de esa materia,
líquida y efímera, está hecho mi mundo.
Yo me veo poblarlo; acariciar sus pechos,
ser inerte, y beber entera su leche.
Aunque este mundo, invita más a la decepción,
o al crimen, como cuando vivimos intensamente,
un minuto demás, en tierra de nadie, su mentira.
©
Miasmas autóctonas y modernísimas
pueblan mis pulmones como garrapatas
adheridas. Un mundo de medidas precisas y
exactas, aturde mi mente y la llena de
minutos y segundos. De cuerpos envejecidos
por el aire intoxicado, y de realidades evanescentes
pendiendo de anuncios de cartón. De mártires
antiquísimos que enardecen a las masas, y sustituyen
al ardor de los viejos dioses; de esa materia,
líquida y efímera, está hecho mi mundo.
Yo me veo poblarlo; acariciar sus pechos,
ser inerte, y beber entera su leche.
Aunque este mundo, invita más a la decepción,
o al crimen, como cuando vivimos intensamente,
un minuto demás, en tierra de nadie, su mentira.
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