jorgebelleret
Poeta fiel al portal
Qué solo me quedé
por demostrar que esta boca es mía.
Demasiado pronto se pobló mi balcón
de tristes y oscuras golondrinas.
Hoy me han dicho que no
quienes morían por un sí.
Arrodillado frente al mar
como quien le reza a un dios,
trato de extirpar angustias
y recibir el tan ansiado perdón
Yo, que tan poco he perdonado.
Es cansador escapar sin rumbo
si no hay un abrazo en destino.
Están en guerra quien iba a ser
y el que hasta hoy yo he sido.
Ya fueron mis tiempos de Caín,
los bravos no deberían llorar a oscuras.
Sin embargo, la memoria sigue siendo
una espina que duele en la garganta,
y el olvido es sólo un banco de niebla
que se disipa cuando aúlla el despertador.
Y mientras te inventes un nuevo futuro,
vaya uno a saber en qué besos,
yo te escribiré sin llegar a tus ojos,
en calma, solo y sentado frente al mar.
por demostrar que esta boca es mía.
Demasiado pronto se pobló mi balcón
de tristes y oscuras golondrinas.
Hoy me han dicho que no
quienes morían por un sí.
Arrodillado frente al mar
como quien le reza a un dios,
trato de extirpar angustias
y recibir el tan ansiado perdón
Yo, que tan poco he perdonado.
Es cansador escapar sin rumbo
si no hay un abrazo en destino.
Están en guerra quien iba a ser
y el que hasta hoy yo he sido.
Ya fueron mis tiempos de Caín,
los bravos no deberían llorar a oscuras.
Sin embargo, la memoria sigue siendo
una espina que duele en la garganta,
y el olvido es sólo un banco de niebla
que se disipa cuando aúlla el despertador.
Y mientras te inventes un nuevo futuro,
vaya uno a saber en qué besos,
yo te escribiré sin llegar a tus ojos,
en calma, solo y sentado frente al mar.