Kai
Poeta recién llegado
Discurren por el tiempo los navíos de mis sueños,
Grandes bodegas llenas de tristeza y sufrimiento.
Recorriendo el mundo por sus letras y sus verbos
sus relatos, sus miradas, sus infiernos y sus cielos.
Al timón mi corazón, cansado, buscando un basurero,
donde enterrar para siempre la miseria y el estiércol
pero en esta tierra enferma de la que no somos dueños
hemos regado con lágrimas la raíz del desconsuelo.
Tan solo una breve luz brilla al alba en el firmamento
cuando abren sus ojos y se restriegan somnolientos
aún no lo saben, pero tendrán que llevar el peso,
devolverle al ave Fénix el poder de alzar el vuelo.
Y cuando por fin se renueve este mundo viejo
con la piel erosionada y sonriendo de nuevo
me subiré al mástil más alto y cogeré aliento
para gritar con alegría en un último esfuerzo:
¡Ahí va el ave Fénix con su estela de fuego!
¡Ahí va mi sueño! ¡Vivo y cierto!
Grandes bodegas llenas de tristeza y sufrimiento.
Recorriendo el mundo por sus letras y sus verbos
sus relatos, sus miradas, sus infiernos y sus cielos.
Al timón mi corazón, cansado, buscando un basurero,
donde enterrar para siempre la miseria y el estiércol
pero en esta tierra enferma de la que no somos dueños
hemos regado con lágrimas la raíz del desconsuelo.
Tan solo una breve luz brilla al alba en el firmamento
cuando abren sus ojos y se restriegan somnolientos
aún no lo saben, pero tendrán que llevar el peso,
devolverle al ave Fénix el poder de alzar el vuelo.
Y cuando por fin se renueve este mundo viejo
con la piel erosionada y sonriendo de nuevo
me subiré al mástil más alto y cogeré aliento
para gritar con alegría en un último esfuerzo:
¡Ahí va el ave Fénix con su estela de fuego!
¡Ahí va mi sueño! ¡Vivo y cierto!