esteban7094
Poeta recién llegado
Tus cabellos enmarañados se asemejan a
Mi confuso pensar, mas tus perfumes de
Camelias crean una bruma de ensueño ante los
Bálsamos tumbales de mi perdido mirar
-Y corre uno en su propia mente, arrastrando unas cadenas rotas
como insignias de utópica libertad, y se discurre a lo largo de estepas, de bosques,
de mares, de cielos, de soledades; siempre sediento, siempre hambriento,
intentado lo inalcanzable, alcanzar -
¡Oh Catrina! Qué eres sosiego cerúleo
Antes del álgido beso de la Muerte,
Antes del olvido, antes del hondo abismo,
antes del silencio mayor
-Y vuela este mirlo llamado anhelo a los picos más altos y aguzados;
y va uno detrás, con el corazón en forma de jaula,
cual ingenuo, cual ciego, cual sordo, cual loco -
Y sé muy bien, amada fulgente, que aunque eres Paraíso,
también eres la misma Muerte.
¡Así que bésame, oh espejismo, y toma con ternura
Las riendas de mi desbocada suerte!
-Cómo se ahonda la tristeza cuando uno, el demente,
atisba aquel anhelo veloz cada vez más distante; y se forma como una danza
de dolor entre el cielo y la tierra, en donde la arena amarillenta se cree polvo de estrellas -
¡Ay, Catrina! ¡Ay, lis lejano mas siempre mío!
¡Ay, lumbre congelada de un sueño fugaz!
Ambos divididos por un horizonte de fuego, mas nuestras almas
desnudas y entrelazadas, se guardan fundidas en el oasis del amor
-Pero el triste en su tormenta lo ve todo invertido, y él mismo se cree nube
que serpea por un desierto boreal, cruzando humos irisados y fantasmas de purpurino incierto
Y desea con pasión y ardor vencer las tinieblas cual rocío de aurora,
desea deformarse por la fusta del viento hasta besar los senos reverdecidos de la montaña vital -
¡Oh Catrina! ¡Oh Sueño Remoto y Profundo!
¡Oh Bandada de Mirlos que entristecen el corazón!
¡Oh Siluetas de Humo que convergen en el Delirio Mayor!
-¡Ora vivo! ¡Ora muerto!- grita el loco tras defórmalo el viento.
L. E. TORRES
Mi confuso pensar, mas tus perfumes de
Camelias crean una bruma de ensueño ante los
Bálsamos tumbales de mi perdido mirar
-Y corre uno en su propia mente, arrastrando unas cadenas rotas
como insignias de utópica libertad, y se discurre a lo largo de estepas, de bosques,
de mares, de cielos, de soledades; siempre sediento, siempre hambriento,
intentado lo inalcanzable, alcanzar -
¡Oh Catrina! Qué eres sosiego cerúleo
Antes del álgido beso de la Muerte,
Antes del olvido, antes del hondo abismo,
antes del silencio mayor
-Y vuela este mirlo llamado anhelo a los picos más altos y aguzados;
y va uno detrás, con el corazón en forma de jaula,
cual ingenuo, cual ciego, cual sordo, cual loco -
Y sé muy bien, amada fulgente, que aunque eres Paraíso,
también eres la misma Muerte.
¡Así que bésame, oh espejismo, y toma con ternura
Las riendas de mi desbocada suerte!
-Cómo se ahonda la tristeza cuando uno, el demente,
atisba aquel anhelo veloz cada vez más distante; y se forma como una danza
de dolor entre el cielo y la tierra, en donde la arena amarillenta se cree polvo de estrellas -
¡Ay, Catrina! ¡Ay, lis lejano mas siempre mío!
¡Ay, lumbre congelada de un sueño fugaz!
Ambos divididos por un horizonte de fuego, mas nuestras almas
desnudas y entrelazadas, se guardan fundidas en el oasis del amor
-Pero el triste en su tormenta lo ve todo invertido, y él mismo se cree nube
que serpea por un desierto boreal, cruzando humos irisados y fantasmas de purpurino incierto
Y desea con pasión y ardor vencer las tinieblas cual rocío de aurora,
desea deformarse por la fusta del viento hasta besar los senos reverdecidos de la montaña vital -
¡Oh Catrina! ¡Oh Sueño Remoto y Profundo!
¡Oh Bandada de Mirlos que entristecen el corazón!
¡Oh Siluetas de Humo que convergen en el Delirio Mayor!
-¡Ora vivo! ¡Ora muerto!- grita el loco tras defórmalo el viento.
L. E. TORRES