marya Jesús
Poeta que considera el portal su segunda casa
Miaú, marramiaú, miaú,
maullaba el gatito
entre los ovillos.
Empezó a jugar
y con sus uñitas
comenzó a enredar
las suaves lanitas.
Miaú, marramiaú, miaú.
Al oírle Pepita
fue a ver qué hacía,
se quiso enfadar
¡pero se reía!.
Al verla el gatito
más se enredaba
sin poder salir:
Hebras por aquí
hebras por allí.
Verde y amarillo
los largos bigotes,
cayendo en la frente
un rojo flequillo,
azul entre dientes
y con las patitas
tiraba del lila.
Miaú, marramiaú, miaú.
Pepita reía
sin parar reía,
ya que más que un gatito
¡¡un payaso parecía!!
maullaba el gatito
entre los ovillos.
Empezó a jugar
y con sus uñitas
comenzó a enredar
las suaves lanitas.
Miaú, marramiaú, miaú.
Al oírle Pepita
fue a ver qué hacía,
se quiso enfadar
¡pero se reía!.
Al verla el gatito
más se enredaba
sin poder salir:
Hebras por aquí
hebras por allí.
Verde y amarillo
los largos bigotes,
cayendo en la frente
un rojo flequillo,
azul entre dientes
y con las patitas
tiraba del lila.
Miaú, marramiaú, miaú.
Pepita reía
sin parar reía,
ya que más que un gatito
¡¡un payaso parecía!!