esSara
Poeta recién llegado
Desde que nacimos, y a lo largo de nuestra vida se han acumulado pequeños y grandes miedos en el alma. Muchos temen a la oscuridad, a los monstruos, a los demonios; otros a la soledad, al desprecio, al fracaso, al desamor; pero algunos, simplemente tenemos miedo de nosotros mismos, miedo de mirarnos en un espejo y ver en qué nos convertimos.
Pero, ¿qué temor puedo tener hacia un espejo?, es sólo cristal, no tiene vida, no habla, ni se mueve. Pareciera que el espejo sólo refleja la imagen de tu rostro y tu figura, aunque, si miras más a fondo, tras la mirada en tus ojos, entonces te encontrarás en el reflejo del espejo. Lo que encuentres en él tal vez te asuste, recuerdos de un pasado que quizás no fue agradable, imágenes de un presente que no controlas, o sueños de un futuro lleno de esperanzas que no ocurran. Sí, podría producir miedo lo que veas, pero lo bueno de un espejo, es que siempre muestra las cosas como son, sin más ni menos.
No todo en nuestra vida son tristezas, no todo fueron miedos, por esta razón es que me atrevo, aún a pesar de mis temores, a pararme en el espejo y encontrar tal vez en mi reflejo, el principio de lo que soy, el ser en que me he convertido y el camino hacia mi futuro. Esa soy yo, mi vida, mis pensamientos, mis sentimientos, todo está ahí, en el Reflejo en el Espejo, y definitivamente quiero verlo.
