espinasyabrojos
Poeta fiel al portal
Mi jaragual
Que importa si es regaño o demando,
te rezó, no? A veces me paso la mañana
contando los techos de las casas de enfrente.
Escaló dieciséis pisos,
cual hombre araña, hasta llegar al Penthouse
de mi condominio. Ya deja eso, me grita Rafa
desde su hamaca riendo. Saca esa cabecita
loca de las nubes. Tendré que buscar otros rezos.
Mientras tanto, me enredo en la quietud
del esfuerzo, la ingravidez de la caída libre,
y las carcajadas. ¿Cuánto me queda de vida?
¿Experimenté la necesidad de encontrar
la palabra indicada, el rezó afligido, el cursi
te quiero? Mi baile sufi, giratorias meditaciones,
hasta en la recta final exude vida,
exige que tome posiciones.
Que importa si es regaño o demando,
te rezó, no? A veces me paso la mañana
contando los techos de las casas de enfrente.
Escaló dieciséis pisos,
cual hombre araña, hasta llegar al Penthouse
de mi condominio. Ya deja eso, me grita Rafa
desde su hamaca riendo. Saca esa cabecita
loca de las nubes. Tendré que buscar otros rezos.
Mientras tanto, me enredo en la quietud
del esfuerzo, la ingravidez de la caída libre,
y las carcajadas. ¿Cuánto me queda de vida?
¿Experimenté la necesidad de encontrar
la palabra indicada, el rezó afligido, el cursi
te quiero? Mi baile sufi, giratorias meditaciones,
hasta en la recta final exude vida,
exige que tome posiciones.