Nat Guttlein
さん
El lugar en el que me encuentro no tiene lugar, posee ventanas infinitas, puertas al infierno, ropero con baúl de pecados, paredes con huellas y arañas más viejas que las arrugas de mi abuela. El lugar en el que me encuentro no tiene espacio, ni para mi o para las penas. El llanto sigue llorando. El dolor sigue ardiendo. Los huracanes siguen huracanados. La ropa se cae sin ganas. El tv ya no posee imagen. El lugar en el que me encuentro es un retrato, una obra maestra de todo lo patético que armé en mi vida, la vergüenza que siente la rutina al verme en el espejo, la poca simpatía que profesan mis versos. El lugar en el que me encuentro quedó chico, tan lleno de secretos que asfixia, tan chiquito que angustia. Lo que dicen los demás ya no entra, las palabras de papá o mamá no me llegan, no puedo oír si aún sigues allí. El lugar en el que me encuentro sigue sin ser un lugar. Y es esa incompletitud, lo que lo hace tan mío.