Kein Williams
Poeta fiel al portal
Llegó la hora, amor, de decir adiós,
de soltar el pasado que aún nos hiere,
y aunque el corazón, doliente, se altere,
dejar que vuele libre entre los dos.
Tu sombra en mí fue luz, mas ya no es voz,
sino un eco que muere en la ribera,
un sueño que se pierde en la quimera,
un lazo que se quiebra sin rencor.
No guardo en el alma rastro de enojo,
solo el peso del tiempo que te amé,
y un verso que en silencio te dedico.
Que el viento lleve todo lo que fue,
y en paz hallemos ambos nuestro arrojo,
pues hoy, mi amor, te suelto y te despido.
de soltar el pasado que aún nos hiere,
y aunque el corazón, doliente, se altere,
dejar que vuele libre entre los dos.
Tu sombra en mí fue luz, mas ya no es voz,
sino un eco que muere en la ribera,
un sueño que se pierde en la quimera,
un lazo que se quiebra sin rencor.
No guardo en el alma rastro de enojo,
solo el peso del tiempo que te amé,
y un verso que en silencio te dedico.
Que el viento lleve todo lo que fue,
y en paz hallemos ambos nuestro arrojo,
pues hoy, mi amor, te suelto y te despido.