"Mi bautismo en libertad"
Primero,
asistir a mi bautismo en libertad,
desnuda de juicios,
vestida de presente.
Sin rituales ajenos,
sino con la verdad temblando en mi pecho
como agua clara.
Luego,
observar bien el camino,
y mis pasos —sin apurarme—
como quien ama cada piedra
porque sabe que no hay error en su forma.
Que mi estómago respire paz,
que no retenga miedo,
ni se contraiga por antiguas heridas;
que sea suave cuna
de una intuición tranquila,
que pinte pensamientos de bienestar
en mi cielo interior.
Sin prisa,
ni pausa,
hacia un silencio que habla
no con palabras,
sino con valor y una intimidad tierna
como abrazo sin tiempo.
Dejar que la luna marque sus pautas:
no será siempre llena,
y en su menguar
encontraré más belleza
en el susurro del instante,
en el temblor del ahora.
Sacar arte de mis manos,
y de la materia,
sin metas ni vitrinas,
solo por el gozo
de convertir lo invisible
en forma que respira.
Permitir que el reloj marque las horas,
sí,
pero sin que perturbe mi interior;
como quien viaja en un autobús,
sin saber quién lo conduce,
pero con la certeza de llegar,
y el alma rendida a la maravilla
del paisaje y del rodar,
sin sacrificio,
como curiosa del fluir desnudo
14\06/2025
©Dikia
Primero,
asistir a mi bautismo en libertad,
desnuda de juicios,
vestida de presente.
Sin rituales ajenos,
sino con la verdad temblando en mi pecho
como agua clara.
Luego,
observar bien el camino,
y mis pasos —sin apurarme—
como quien ama cada piedra
porque sabe que no hay error en su forma.
Que mi estómago respire paz,
que no retenga miedo,
ni se contraiga por antiguas heridas;
que sea suave cuna
de una intuición tranquila,
que pinte pensamientos de bienestar
en mi cielo interior.
Sin prisa,
ni pausa,
hacia un silencio que habla
no con palabras,
sino con valor y una intimidad tierna
como abrazo sin tiempo.
Dejar que la luna marque sus pautas:
no será siempre llena,
y en su menguar
encontraré más belleza
en el susurro del instante,
en el temblor del ahora.
Sacar arte de mis manos,
y de la materia,
sin metas ni vitrinas,
solo por el gozo
de convertir lo invisible
en forma que respira.
Permitir que el reloj marque las horas,
sí,
pero sin que perturbe mi interior;
como quien viaja en un autobús,
sin saber quién lo conduce,
pero con la certeza de llegar,
y el alma rendida a la maravilla
del paisaje y del rodar,
sin sacrificio,
como curiosa del fluir desnudo
14\06/2025
©Dikia