ANONIMA
Poeta adicto al portal
Querido ángel de las sombras
dónde te has metido esta noche,
tú de mi anatomía logras
obtener los más preciados dones.
Vuela rápido hacia mi amado mío,
aunque ya sé que eres mi perdición,
yo quiero tenerte aquí conmigo
yo no quiero ver morir mi corazón.
Somos tan tontos los humanos,
tan imperfectos y carentes de excelencia,
por lo mismo solemos equivocarnos
y rogar al Omnipotente por clemencia.
Tú ya no tienes mas razón para rogar,
tú ya lo retaste y al infierno te mando arrojar,
y ahora vagas en este mundo incitando a pecar
a las almas más perdidas, las invitas a gozar.
Ahora veme aquí de ti enamorada,
y de pecaminoso olor impregnada,
cuando pase el tiempo condenada
y mi alma por Dios será ignorada.
Talvez sea un error el que estoy cometiendo,
talvez sea lo que me tenían preparado,
pero yo lo que en verdad no entiendo
es: ¿Por qué si eras feliz, ahora estás condenado?
Condenado al fuego eterno del infierno
en donde talvez nunca puedas ser feliz,
yo ya pronto me iré para el averno,
por tu influencia me retorceré como lombriz.
Por lo pronto gozaré de tu presencia
con ese apasionado olor de lujuria,
volcando mi elocuencia en tu demencia
tornando toda mi ternura en tu furia.
Condenada ya me veo en el fuego del infierno,
condenada por el juego de amarnos un invierno,
de poseernos en las noches con la luna de testigo,
de tenernos sin reproches, yo a solas contigo…
Mi querido ángel oscuro, te quiero tener ya aquí.
Yo te prometo y juro, que no te olvidaras de mi.
Seré la mujer que por siempre has necesitado
aunque talvez no vengas porque ya me has olvidado…
dónde te has metido esta noche,
tú de mi anatomía logras
obtener los más preciados dones.
Vuela rápido hacia mi amado mío,
aunque ya sé que eres mi perdición,
yo quiero tenerte aquí conmigo
yo no quiero ver morir mi corazón.
Somos tan tontos los humanos,
tan imperfectos y carentes de excelencia,
por lo mismo solemos equivocarnos
y rogar al Omnipotente por clemencia.
Tú ya no tienes mas razón para rogar,
tú ya lo retaste y al infierno te mando arrojar,
y ahora vagas en este mundo incitando a pecar
a las almas más perdidas, las invitas a gozar.
Ahora veme aquí de ti enamorada,
y de pecaminoso olor impregnada,
cuando pase el tiempo condenada
y mi alma por Dios será ignorada.
Talvez sea un error el que estoy cometiendo,
talvez sea lo que me tenían preparado,
pero yo lo que en verdad no entiendo
es: ¿Por qué si eras feliz, ahora estás condenado?
Condenado al fuego eterno del infierno
en donde talvez nunca puedas ser feliz,
yo ya pronto me iré para el averno,
por tu influencia me retorceré como lombriz.
Por lo pronto gozaré de tu presencia
con ese apasionado olor de lujuria,
volcando mi elocuencia en tu demencia
tornando toda mi ternura en tu furia.
Condenada ya me veo en el fuego del infierno,
condenada por el juego de amarnos un invierno,
de poseernos en las noches con la luna de testigo,
de tenernos sin reproches, yo a solas contigo…
Mi querido ángel oscuro, te quiero tener ya aquí.
Yo te prometo y juro, que no te olvidaras de mi.
Seré la mujer que por siempre has necesitado
aunque talvez no vengas porque ya me has olvidado…