MalesArte
Poeta recién llegado
Yo no comprendía aquellas cosas del querer, solo hasta que estuve en tus brazos. Había conocido las heridas de un niño en el hombre, y no pude curarlas con cariño; solo las abría con la rabia que me precedía en los días amargos de la infancia. El ego había crecido tanto que ya no cabía en mi cuerpo, y no podía apreciar tus besos como promesas de la primavera. Mi furia marchitaba cada gesto honesto de tu ser, y mi rencor cegaba por completo a mi corazón, convirtiendo el otoño en una estación eterna para ambos. Ahora me pregunto cómo pude verlo durante tanto tiempo y permitir que las raíces de aquel amor, que merecía ser vivido en las cuatro estaciones eternamente, se pudrieran.