Mayca
ES EL MOMENTO DE DESPERTAR A LA ESPIRITUALIDAD
Sentada en las rocas diviso una preciosa vista a lo lejos, el horizonte cargado de colores que calman hasta las almas más alocadas, mientras yo, en un estado de relajación total pendiente del vaivén de las olas, de los barcos que surcan el mar que hacen que mi vida se torne de un brillo especial.
Lejos el mundanal ruido entorpece el silencio divino del ajeno mar, dando coletazos con fuerza derrochando con mucha energía, cantando a los peces, mientras nadan al son de la música, susurrando armonía a todo ser que asoma a su encuentro.
Ensimismada en mis pensamientos, éstos pasan rápido como si, de repente, mi vida fuera una película corta y deseara nunca acabara, allí contemplando la belleza insólita de ese profundo puerto, que me tiene perdidamente enamorada, cuánto adoro esa inmensidad que me abstrae de lo cotidiano, que me absorbe y como un rayo penetra en las profundas aguas de mi adorado puerto, deseo no acabar mi contacto con la delicadeza de mis emociones pues inspira la calma que llevo dentro.
Disfruto sabiendo que la próxima vez estará allí esperando, ya que sabe muy bien lo que yo amo sus aguas revueltas siempre intactas para yo mojar mis ajetreadas vivencias.
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Lejos el mundanal ruido entorpece el silencio divino del ajeno mar, dando coletazos con fuerza derrochando con mucha energía, cantando a los peces, mientras nadan al son de la música, susurrando armonía a todo ser que asoma a su encuentro.
Ensimismada en mis pensamientos, éstos pasan rápido como si, de repente, mi vida fuera una película corta y deseara nunca acabara, allí contemplando la belleza insólita de ese profundo puerto, que me tiene perdidamente enamorada, cuánto adoro esa inmensidad que me abstrae de lo cotidiano, que me absorbe y como un rayo penetra en las profundas aguas de mi adorado puerto, deseo no acabar mi contacto con la delicadeza de mis emociones pues inspira la calma que llevo dentro.
Disfruto sabiendo que la próxima vez estará allí esperando, ya que sabe muy bien lo que yo amo sus aguas revueltas siempre intactas para yo mojar mis ajetreadas vivencias.
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