IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Él era un hombre
que priorizaba los buenos momentos,
y el que te hacia sacar muchas carcajadas,
él era un abuelo fraterno,
de tiernos gestos,
y sonrisas dulces,
cada vez que bajaba a su casa
me recibía con mi postre favorito,
porque lo que en verdad rescato,
es ese amor que se me hacia pulcro,
sin descaro ni egocentrismo,
algo que en estos días
por su particularidad añoro,
hace unos años soñé,
un tiempo después de que él partiera,
un sueño un tanto extraño,
que no comprendí a la primera,
pero por algún motivo
me causó mucha tristeza en ese momento,
un ardor inexplicable,
en esa misma noche,
me sumergí en mi mente,
y todo lo que podía ver
era una luz dorada
que lo cubría todo,
lentamente,
mi visión me permitía abarcar
mucho más que una perspectiva,
observaba como unos seres de luz
acompañaban a una camilla
en la que no podía entrever
si tan siquiera
había alguien postrado en ella,
mi perspectiva se alejaba,
y pude enmarcar la situación,
habían muchas personas
mirando al respaldo
de lo que yo creía que solo era una camilla,
me aleje un poco más
y pude ver esa esquina
en la que siempre me traía a mi cuerpo
aquella sensación de protección,
su puerta, y su casa,
su auto aparcado en su garaje,
todo pareciera que fuera un incentivo
para saber
que ese lazo
sigue guardado dentro de aquel hogar,
dentro de aquel sueño,
dentro de aquel mensaje,
ahora comprendo,
que esas personas
eran similares entre sí,
todas brillaban,
y por ende,
se parecían corpóreamente,
que él
no quiso que me centrara en su dolor,
que toda vida es preciada,
y al entender su mensaje
siento una tranquilidad que me sacude,
una tristeza que me mata
y me vuelve a revivir.
que priorizaba los buenos momentos,
y el que te hacia sacar muchas carcajadas,
él era un abuelo fraterno,
de tiernos gestos,
y sonrisas dulces,
cada vez que bajaba a su casa
me recibía con mi postre favorito,
porque lo que en verdad rescato,
es ese amor que se me hacia pulcro,
sin descaro ni egocentrismo,
algo que en estos días
por su particularidad añoro,
hace unos años soñé,
un tiempo después de que él partiera,
un sueño un tanto extraño,
que no comprendí a la primera,
pero por algún motivo
me causó mucha tristeza en ese momento,
un ardor inexplicable,
en esa misma noche,
me sumergí en mi mente,
y todo lo que podía ver
era una luz dorada
que lo cubría todo,
lentamente,
mi visión me permitía abarcar
mucho más que una perspectiva,
observaba como unos seres de luz
acompañaban a una camilla
en la que no podía entrever
si tan siquiera
había alguien postrado en ella,
mi perspectiva se alejaba,
y pude enmarcar la situación,
habían muchas personas
mirando al respaldo
de lo que yo creía que solo era una camilla,
me aleje un poco más
y pude ver esa esquina
en la que siempre me traía a mi cuerpo
aquella sensación de protección,
su puerta, y su casa,
su auto aparcado en su garaje,
todo pareciera que fuera un incentivo
para saber
que ese lazo
sigue guardado dentro de aquel hogar,
dentro de aquel sueño,
dentro de aquel mensaje,
ahora comprendo,
que esas personas
eran similares entre sí,
todas brillaban,
y por ende,
se parecían corpóreamente,
que él
no quiso que me centrara en su dolor,
que toda vida es preciada,
y al entender su mensaje
siento una tranquilidad que me sacude,
una tristeza que me mata
y me vuelve a revivir.