cristobal monzon lemus
Poeta que considera el portal su segunda casa
MENDRUGOS
A solas en silencio con el tiempo, comiendo mendrugos, salimos al encuentro de las horas, a lomo de hormigas solitarias, interminables filas iluminadas con la luna. Pasos de niño gigante en el tiempo, huellas sin camino, río sin mar, quien sabe donde va a parar. Playas sin arena, olas que revientan en tu mirada, matinal impregnada en la niña de tus ojos, si el alba rompe en luces la mañana, las aves con sus cantos alumbran el sentir de la alegría, despertando nuevos soles, respiro profundo, tengo miedo de no encontrar la magia de tu voz. Finjo no darme cuenta que existo en los ojos del viento que respiras a salto de grillo cantor, hojuela de miel, árbol de vida es tu nombre, caricias de brizas en tus ramas, frutos de amor, semilla de Cupido, aguijón de avispa sin panal, rociándome el rostro de rocío, espantándome el sopor, vertiente de otra sangre, catarata de suspiros; si es azul tu sangre, serán tus venas color de tus ojos, reflejos en las pupilas de tus manos, jugando con tus dedos, agua de manantial tu sonrisa, bochorno de la tarde. ángel en la primavera de su vida, pulsa el timbre de mi puerta con el sonido de su hambre: un pan frío por favor, crepuscular ausencia de conciencia, lazos del fondo sin amor, la necesidad camina con pasos de pobreza, una niña a mi puerta, exhibiendo el camino de su vergüenza, no es culpa suya, es su vida, tiene que vivirla. Fue una sorpresa como despertar de un sueño verla aparecer ese día domingo en el atardecer.
cristóbal monzón lemus.
A solas en silencio con el tiempo, comiendo mendrugos, salimos al encuentro de las horas, a lomo de hormigas solitarias, interminables filas iluminadas con la luna. Pasos de niño gigante en el tiempo, huellas sin camino, río sin mar, quien sabe donde va a parar. Playas sin arena, olas que revientan en tu mirada, matinal impregnada en la niña de tus ojos, si el alba rompe en luces la mañana, las aves con sus cantos alumbran el sentir de la alegría, despertando nuevos soles, respiro profundo, tengo miedo de no encontrar la magia de tu voz. Finjo no darme cuenta que existo en los ojos del viento que respiras a salto de grillo cantor, hojuela de miel, árbol de vida es tu nombre, caricias de brizas en tus ramas, frutos de amor, semilla de Cupido, aguijón de avispa sin panal, rociándome el rostro de rocío, espantándome el sopor, vertiente de otra sangre, catarata de suspiros; si es azul tu sangre, serán tus venas color de tus ojos, reflejos en las pupilas de tus manos, jugando con tus dedos, agua de manantial tu sonrisa, bochorno de la tarde. ángel en la primavera de su vida, pulsa el timbre de mi puerta con el sonido de su hambre: un pan frío por favor, crepuscular ausencia de conciencia, lazos del fondo sin amor, la necesidad camina con pasos de pobreza, una niña a mi puerta, exhibiendo el camino de su vergüenza, no es culpa suya, es su vida, tiene que vivirla. Fue una sorpresa como despertar de un sueño verla aparecer ese día domingo en el atardecer.
cristóbal monzón lemus.