Desde las ruinas de este reino derrocado
donde las serpientes fallaron en construir el mundo que soñamos
no tengo aliento que tomar
ni corazón que lata, ni sangre que fluya
y aún así creo estar vivo;
conocerse a sí mismo es convertirse en verdad
el truco es no amar nada
ni a nadie;
no sé qué pasará después
ni adónde iremos
ni quiénes seremos cuando nos reencontremos
pero alguien nos mueve, eso lo sé,
bailamos al compás de sus caprichos;
tengo la misión de derrocar a Dios
un parásito que se adhiere en nuestra alma
perforando nuestros ojos con sus manos
haciéndonos como él quiso ser,
el resultado de una mente perturbada.
donde las serpientes fallaron en construir el mundo que soñamos
no tengo aliento que tomar
ni corazón que lata, ni sangre que fluya
y aún así creo estar vivo;
conocerse a sí mismo es convertirse en verdad
el truco es no amar nada
ni a nadie;
no sé qué pasará después
ni adónde iremos
ni quiénes seremos cuando nos reencontremos
pero alguien nos mueve, eso lo sé,
bailamos al compás de sus caprichos;
tengo la misión de derrocar a Dios
un parásito que se adhiere en nuestra alma
perforando nuestros ojos con sus manos
haciéndonos como él quiso ser,
el resultado de una mente perturbada.