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Melancólicos 62 : Quiero desnudar mi corazón

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa


Quiero desnudar mi corazón;
fuera, la tarde gris me entristece
sobre las nubes oscuras nidos de cuervos
muestran sus alas sin aliento.

El mar está distinto, no es azul
está emborronado como el dibujo de un aprendiz,
tonos grises con esmeralda se entremezclan
con la crin de sus olas mecidas por el viento de poniente.

Yo me siento frágil cual pluma de gaviota
mi camino está entristecido, mis huellas
han volado a otro destino.

¡No me sueltes vida mía!
no puedo evitar sentir escalofríos,
sobresaltos, que me digan que no soy tuyo;
sostenme amor en medio de este día tan aciago.

Mis manos tiemblan sin tu calor.
Mis pensamientos se pierden
entre estos claroscuros
que me invitan a la melancolía,
por eso necesito tu abrazo, sentir mi alma pura.

No quiero que todo se acabe de forma abrupta
necesito ver brotes verdes en mis prados
que el agua se vuelva cristalina
y que me sostengas amor con tu ternura.

Eres mi luz, mi eterna hermosura,
el centro del mundo donde quiero que brote la bondad
que clama tu ardiente locura.
El Silencio cómplice de amores clandestinos,
secretos que atormentan al alma
y dan vida a la tormenta.

Necesito un beso tuyo, húmedo, ardiente
que se deslice,
como el roce de una rosa recién cortada.
o una caricia que arde al ser derramada.

Quiero que en secreto me abraces
entre susurros y suspiros
en un éxtasis de placer donde mi corazón se fortalezca
bajo la luz de la luna que espera impaciente
el fervor de tu mirada.

¡Sostenme fuerte amor!, dame flores;
embriágame con tus humedades pervertidas,
sella mi boca de rocío y escarcha
y coróname con el jazmín que mi sed sacia
y todo lo enciende.

Desnúdame, amor.
Enciende mis sombras
regálame el clavel
que mi sangre desboca.
 


Quiero desnudar mi corazón;
fuera, la tarde gris me entristece
sobre las nubes oscuras nidos de cuervos
muestran sus alas sin aliento.

El mar está distinto, no es azul
está emborronado como el dibujo de un aprendiz,
tonos grises con esmeralda se entremezclan
con la crin de sus olas mecidas por el viento de poniente.

Yo me siento frágil cual pluma de gaviota
mi camino está entristecido, mis huellas
han volado a otro destino.

¡No me sueltes vida mía!
no puedo evitar sentir escalofríos,
sobresaltos, que me digan que no soy tuyo;
sostenme amor en medio de este día tan aciago.

Mis manos tiemblan sin tu calor.
Mis pensamientos se pierden
entre estos claroscuros
que me invitan a la melancolía,
por eso necesito tu abrazo, sentir mi alma pura.

No quiero que todo se acabe de forma abrupta
necesito ver brotes verdes en mis prados
que el agua se vuelva cristalina
y que me sostengas amor con tu ternura.

Eres mi luz, mi eterna hermosura,
el centro del mundo donde quiero que brote la bondad
que clama tu ardiente locura.
El Silencio cómplice de amores clandestinos,
secretos que atormentan al alma
y dan vida a la tormenta.

Necesito un beso tuyo, húmedo, ardiente
que se deslice,
como el roce de una rosa recién cortada.
o una caricia que arde al ser derramada.

Quiero que en secreto me abraces
entre susurros y suspiros
en un éxtasis de placer donde mi corazón se fortalezca
bajo la luz de la luna que espera impaciente
el fervor de tu mirada.

¡Sostenme fuerte amor!, dame flores;
embriágame con tus humedades pervertidas,
sella mi boca de rocío y escarcha
y coróname con el jazmín que mi sed sacia
y todo lo enciende.

Desnúdame, amor.
Enciende mis sombras
regálame el clavel
que mi sangre desboca.
Poesía melancólica dilce.

Un abrazo fuerte
 
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