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Mediodía en Astúrica Augusta

León_es

...no soy poeta, solo escribo...

El cierzo leonés azotaba suavemente mi rostro

mientras callejeaba por Astúrica Augusta,

la catedral gótica emergiendo majestuosa.

El olor a chocolate y hojaldre

de la famosa repostería local

me tentaba a cada paso.

Pero no fue el dulzor lo que me cautivó,

sino la mirada de aquella mujer

que leía tranquilamente

en un banco de la plaza Mayor.

Su cabello castaño ondeaba con la brisa,

y una sonrisa fugaz

apareció en sus labios al pasar la página.

Me senté a su lado, saludando,

y pronto, una conversación sobre libros

y el encanto de León nos unió.

Aquel día, entre la historia romana y los dulces,

encontré un nuevo amor bajo el cielo de León
 
El cierzo leonés azotaba suavemente mi rostro

mientras callejeaba por Astúrica Augusta,

la catedral gótica emergiendo majestuosa.

El olor a chocolate y hojaldre

de la famosa repostería local

me tentaba a cada paso.

Pero no fue el dulzor lo que me cautivó,

sino la mirada de aquella mujer

que leía tranquilamente

en un banco de la plaza Mayor.

Su cabello castaño ondeaba con la brisa,

y una sonrisa fugaz

apareció en sus labios al pasar la página.

Me senté a su lado, saludando,

y pronto, una conversación sobre libros

y el encanto de León nos unió.

Aquel día, entre la historia romana y los dulces,

encontré un nuevo amor bajo el cielo de León
Un paseo por la ciudad, que culmina con un nuevo amor.

Saludos
 
El cierzo leonés azotaba suavemente mi rostro

mientras callejeaba por Astúrica Augusta,

la catedral gótica emergiendo majestuosa.

El olor a chocolate y hojaldre

de la famosa repostería local

me tentaba a cada paso.

Pero no fue el dulzor lo que me cautivó,

sino la mirada de aquella mujer

que leía tranquilamente

en un banco de la plaza Mayor.

Su cabello castaño ondeaba con la brisa,

y una sonrisa fugaz

apareció en sus labios al pasar la página.

Me senté a su lado, saludando,

y pronto, una conversación sobre libros

y el encanto de León nos unió.

Aquel día, entre la historia romana y los dulces,

encontré un nuevo amor bajo el cielo de León


Pocas veces el cierzo leonés atiza suavemente, porque vaya frío suele hacer.

Fuera bromas, bonito y tierno poema, paisano.

Saludos cordiales.
 
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