SkinheadMarco
Poeta recién llegado
Medianoche en el camposanto.
Los muertos se arrastran a sus fríos sepulcros
Cantando las letanías del camposanto.
Reptan hacía la vacuidad eterna
Dejando terrenales risas en el olvido.
Entre los escabrosos ramajes de un roble enfermizo,
Las trasnochadas lechuzas,
Posan sus ojos curiosos
Sobre la impía marcha fúnebre,
Y zarandean sus alas al compás los abismales salmos.
Al ocaso de las ánimas umbrosas
Acudió también la vieja luna,
Que, oculta tras su amparo neblinoso,
Se burlaba de los difuntos.
Sobre la cima de una lápida hendida
Reposa la parca severa,
Vigila con sus cuencas vacías
La lenta procesión de podredumbre.
Y así pasa la noche en el camposanto,
Frugal y serena,
Entre los álgidos mantos
De bruma y penumbra.
Los muertos se arrastran a sus fríos sepulcros
Cantando las letanías del camposanto.
Reptan hacía la vacuidad eterna
Dejando terrenales risas en el olvido.
Entre los escabrosos ramajes de un roble enfermizo,
Las trasnochadas lechuzas,
Posan sus ojos curiosos
Sobre la impía marcha fúnebre,
Y zarandean sus alas al compás los abismales salmos.
Al ocaso de las ánimas umbrosas
Acudió también la vieja luna,
Que, oculta tras su amparo neblinoso,
Se burlaba de los difuntos.
Sobre la cima de una lápida hendida
Reposa la parca severa,
Vigila con sus cuencas vacías
La lenta procesión de podredumbre.
Y así pasa la noche en el camposanto,
Frugal y serena,
Entre los álgidos mantos
De bruma y penumbra.