Yestefilo
Poeta recién llegado
Pobre de mí, valeroso
cayendo hacia mi propio abismo,
lleno de náusea y culpa,
por el crimen de ser yo mismo.
Anduve, desamparado,
en el humo de mi alma impía,
tropezando en cada sombra
que a mi paso maldecía.
Y no fue redención, ni gracia,
fue el eco que aún retumba,
cuando el cuervo -sin perdón-
royó lento mea culpa.
cayendo hacia mi propio abismo,
lleno de náusea y culpa,
por el crimen de ser yo mismo.
Anduve, desamparado,
en el humo de mi alma impía,
tropezando en cada sombra
que a mi paso maldecía.
Y no fue redención, ni gracia,
fue el eco que aún retumba,
cuando el cuervo -sin perdón-
royó lento mea culpa.