Me robaron los labios, me robaron
el papel donde escribe la garganta
y la tinta de aliento
que me otorga
el cóncavo poder de la palabra.
Y callaba, y decía.
En mi rostro de agua navegaban
las olas de otra época, las olas
rellenas de mensaje
con trozos dispersados del naufragio,
latente aún en las salpicaduras
sobre los arrecifes,
volviéndose en mi contra, rebotando
azul el agua que una red no quiso
Desde la orilla, el aire me abrazaba
y empujaba mis ojos a levante
para pintar paisaje en mi esperanza,
el aire entre mis labios sedentarios
y a bordo de sus ráfagas las sílabas
explicativas del deseo intacto,
y en ellos los silencios navegables
para recuperar su aspecto originario
y al fin poder besarte.
el papel donde escribe la garganta
y la tinta de aliento
que me otorga
el cóncavo poder de la palabra.
Y callaba, y decía.
En mi rostro de agua navegaban
las olas de otra época, las olas
rellenas de mensaje
con trozos dispersados del naufragio,
latente aún en las salpicaduras
sobre los arrecifes,
volviéndose en mi contra, rebotando
azul el agua que una red no quiso
Desde la orilla, el aire me abrazaba
y empujaba mis ojos a levante
para pintar paisaje en mi esperanza,
el aire entre mis labios sedentarios
y a bordo de sus ráfagas las sílabas
explicativas del deseo intacto,
y en ellos los silencios navegables
para recuperar su aspecto originario
y al fin poder besarte.