Asklepios
Incinerando envidias
Me llegaste a curar todo ese
temblor que, a lo largo de mi vida,
me dediqué a disimular y,
en el que, todos los días, fui
depositando mi venganza
hacia tanto aciago día.
Tu presencia logró cancelar
mi tan larga noche…
Ahora, apenas puedo sentir
aquel susurro que flotaba, a diario,
sobre mi piel y que, sin parar,
me excitaba con su silencio.
temblor que, a lo largo de mi vida,
me dediqué a disimular y,
en el que, todos los días, fui
depositando mi venganza
hacia tanto aciago día.
Tu presencia logró cancelar
mi tan larga noche…
Ahora, apenas puedo sentir
aquel susurro que flotaba, a diario,
sobre mi piel y que, sin parar,
me excitaba con su silencio.