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Mayo con peonías

Gonvedo

Poeta asiduo al portal
Este silencio no esperado
en la inútil tarde de un domingo.
Estos días sin cabeza ni tronco
donde la oscuridad ha saltado de estación
y en un tibio duermevela va configurando
los objetos.

Todo sigue su curso:
la agridulce genética del paisaje
donde se ejecutan los programas que yo soy
y la luz que aguarda serenamente
en los chiqueros de algún alba.

El tiempo, ese recuerdo de barcos hundidos,
la ebria espiral que en su centro señala el lugar
donde enterré mis huesos homicidas,
mi ambulante cadáver de las grandes ocasiones.
Buhonero con su aire contenido de orate y pecador,
vaqueiro de alzada en las brañas,
del refinamiento arco de violín,
máscara de esta simulación.

Así que desentierro mis pasos, y estoy en los primeros días
de mayo con peonías. Hoy me dejo conmover por el tordo
que se negó a cantar, tenía sangre en los ojos,
llevaba en su pico la cáscara de un huevo de ángel.

Estoy solo, tras de mí la sombra de unos remos
y un bodegón de un centenar de arpas.
Envíame una postal si te hallas lejos,
si estuvieras cerca pasa a visitarme.
Ya sabes, es esta maldita soledad
que me ha hecho inmortal y no me deja vivir.
 
Este silencio no esperado
en la inútil tarde de un domingo.
Estos días sin cabeza ni tronco
donde la oscuridad ha saltado de estación
y en un tibio duermevela va configurando
los objetos.

Todo sigue su curso:
la agridulce genética del paisaje
donde se ejecutan los programas que yo soy
y la luz que aguarda serenamente
en los chiqueros de algún alba.

El tiempo, ese recuerdo de barcos hundidos,
la ebria espiral que en su centro señala el lugar
donde enterré mis huesos homicidas,
mi ambulante cadáver de las grandes ocasiones.
Buhonero con su aire contenido de orate y pecador,
vaqueiro de alzada en las brañas,
del refinamiento arco de violín,
máscara de esta simulación.

Así que desentierro mis pasos, y estoy en los primeros días
de mayo con peonías. Hoy me dejo conmover por el tordo
que se negó a cantar, tenía sangre en los ojos,
llevaba en su pico la cáscara de un huevo de ángel.

Estoy solo, tras de mí la sombra de unos remos
y un bodegón de un centenar de arpas.
Envíame una postal si te hallas lejos,
si estuvieras cerca pasa a visitarme.
Ya sabes, es esta maldita soledad
que me ha hecho inmortal y no me deja vivir.
Profundos sentimientos de soledad y melancolía.

Saludos
 
Última edición:
Este silencio no esperado
en la inútil tarde de un domingo.
Estos días sin cabeza ni tronco
donde la oscuridad ha saltado de estación
y en un tibio duermevela va configurando
los objetos.

Todo sigue su curso:
la agridulce genética del paisaje
donde se ejecutan los programas que yo soy
y la luz que aguarda serenamente
en los chiqueros de algún alba.

El tiempo, ese recuerdo de barcos hundidos,
la ebria espiral que en su centro señala el lugar
donde enterré mis huesos homicidas,
mi ambulante cadáver de las grandes ocasiones.
Buhonero con su aire contenido de orate y pecador,
vaqueiro de alzada en las brañas,
del refinamiento arco de violín,
máscara de esta simulación.

Así que desentierro mis pasos, y estoy en los primeros días
de mayo con peonías. Hoy me dejo conmover por el tordo
que se negó a cantar, tenía sangre en los ojos,
llevaba en su pico la cáscara de un huevo de ángel.

Estoy solo, tras de mí la sombra de unos remos
y un bodegón de un centenar de arpas.
Envíame una postal si te hallas lejos,
si estuvieras cerca pasa a visitarme.
Ya sabes, es esta maldita soledad
que me ha hecho inmortal y no me deja vivir.

Que lindo volverte a leer. Hay muchas imágenes con las que me siento muy identificada y al mismo tiempo, hay varios recovecos en este poema que me traen un sabor a tiempo, a antaño.

Te dejo un abrazo y que lindo poema! me encanta como vas desgrando tu historia, como puedo ver a través de tus ojos el pasar del tiempo.
 
Que lindo volverte a leer. Hay muchas imágenes con las que me siento muy identificada y al mismo tiempo, hay varios recovecos en este poema que me traen un sabor a tiempo, a antaño.

Te dejo un abrazo y que lindo poema! me encanta como vas desgrando tu historia, como puedo ver a través de tus ojos el pasar del tiempo.


Muchas gracias, Gia, celebro que estas letras sean de tu agrado.
Un gran abrazo, amiga.
 
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