ricky lagarto
Poeta recién llegado
"Matices negros"
No recuerdo muy bien quien soy, he despertado de un largo letargo.
Veo retratos de mi familia pero no me encuentro yo.
No se que ha sido de mi en tanto miserable tiempo.
Vago sin rumbo y me pierdo entre la noche y las calles vacías
de una ciudad que poco a poco va quedando deshabitada.
He llegado a los callejones de viciosos a olvidar un sentimiento
oscuro que tengo y no recuerdo de que es.
Hay un salón grande con muros decorados con lámparas de
gas con un fuego tenue y hay muchas flores moradas apunto de
marchitarse.
Hay tanta gente elegante y hermosas damas con vestidos largos
y ajustados a sus perfectos cuerpos.
Hay una orquesta de viejos ciegos y sin dientes tratando de revivir
su música, su vida.
Empieza una melodía tan triste e hipnotizante como un vals tan
cruel y una hermosa mujer me invita a bailar.
Acepto y siento como me mira, me seduce con su respiración y se
muerde sus labios saboreando mi ser.
Siento su mano acariciar con sus uñas mi cuello y su piel es tan
fría y ella se va volviendo más pálida.
Parpadeo para romper la tentación y ahora ella es una novia
vestida de muerte, y me besa salvajemente masticando mi
lengua lentamente.
La poca luz se apaga y sus colmillos se hunden en mi cuerpo
y asi sin saber que soy me dejo de resistir.
Ha vuelto la luz y ojos rojos me miran con atención, ella se ha
ido y no se quien era ni menos a donde fue.
Me siento raro como si volviera a nacer y al saber esto vivo con
una culpa y con un deseo de morir.
Salgo pronto de ahí y una persona me observa y solo dice ese
teatro es para locos y lo demás no tiene sentido, se carcajea y
se desvanece de ese lugar.
Hay neblina y la noche esta apunto de terminar, camino lento
y fumo sin saber hacia donde andar.
Tengo una sed extraña como de sangre viva de un desdichado
mortal.
Creo que soy un vampiro y sonrío pero de tanto tiempo triste creo
que lo hago tan mal.
Ahora he llegado tan lejos y tan alto, los ángeles me odian y los
demonios me envidian, no tengo destino, no tengo final.
Estoy cansado y agonizo por toda esta negra eternidad.
No recuerdo muy bien quien soy, he despertado de un largo letargo.
Veo retratos de mi familia pero no me encuentro yo.
No se que ha sido de mi en tanto miserable tiempo.
Vago sin rumbo y me pierdo entre la noche y las calles vacías
de una ciudad que poco a poco va quedando deshabitada.
He llegado a los callejones de viciosos a olvidar un sentimiento
oscuro que tengo y no recuerdo de que es.
Hay un salón grande con muros decorados con lámparas de
gas con un fuego tenue y hay muchas flores moradas apunto de
marchitarse.
Hay tanta gente elegante y hermosas damas con vestidos largos
y ajustados a sus perfectos cuerpos.
Hay una orquesta de viejos ciegos y sin dientes tratando de revivir
su música, su vida.
Empieza una melodía tan triste e hipnotizante como un vals tan
cruel y una hermosa mujer me invita a bailar.
Acepto y siento como me mira, me seduce con su respiración y se
muerde sus labios saboreando mi ser.
Siento su mano acariciar con sus uñas mi cuello y su piel es tan
fría y ella se va volviendo más pálida.
Parpadeo para romper la tentación y ahora ella es una novia
vestida de muerte, y me besa salvajemente masticando mi
lengua lentamente.
La poca luz se apaga y sus colmillos se hunden en mi cuerpo
y asi sin saber que soy me dejo de resistir.
Ha vuelto la luz y ojos rojos me miran con atención, ella se ha
ido y no se quien era ni menos a donde fue.
Me siento raro como si volviera a nacer y al saber esto vivo con
una culpa y con un deseo de morir.
Salgo pronto de ahí y una persona me observa y solo dice ese
teatro es para locos y lo demás no tiene sentido, se carcajea y
se desvanece de ese lugar.
Hay neblina y la noche esta apunto de terminar, camino lento
y fumo sin saber hacia donde andar.
Tengo una sed extraña como de sangre viva de un desdichado
mortal.
Creo que soy un vampiro y sonrío pero de tanto tiempo triste creo
que lo hago tan mal.
Ahora he llegado tan lejos y tan alto, los ángeles me odian y los
demonios me envidian, no tengo destino, no tengo final.
Estoy cansado y agonizo por toda esta negra eternidad.
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