Mateo García Victoria
Poeta recién llegado
Necesito escaparme, escaparte, recurrir a ti,
no veo la hora de escribirte
aunque no tenga nada que contarte
aunque este apunto de morirme ¡sabes qué no sin ti!
hoy amanecí solo pensando en desaparecer
sin saber que hacer, sin salida, entonces recordé,
recordé que ahí estabas esperándome amor,
justo como yo quería mí fantasía mí eutanasia,
no podía evitar evitar corromperte por tu esencia no.
¡Sabía qué no, qué no podía evitar componerte!
contarte todo lo que mi corazón siente si es que acaso
¡¿mi corazón puede sentir?! ¡mátame, mátame!
te lo suplico ¡matáme, mátame! es frustrante
¡qué no me matas aun sintiendo morir al escribir!
es frustrante ¡mátame! grito en mis ojos ¡mátame!
si es que acaso tú me puedes oír desde ahí.
Hoy amanecí porqué sí, sin sentido, recordé,
que ahí estabas tú, esperando morir por mi y
más vale muerto qué vivo, bajo esa condición y
si Dios no eres tú ¡mátame! al infierno no me importa ir,
por dejar de seguir, por huir como un cobarde ¡mátame!
o por lo menos mírame como estoy llorándote,
ignorando que lo demás existe aunque me mantengas vivo
aquí sigo contigo, tanto tiempo contradiciendo mis palabras
¡PIDIENDO QUÉ ME MATE A LO QUE TANTO ME HACE VIVIR!.
Hay un color verde perfume, olor hiedra mi corazón de piedra,
no existe luz tras el túnel, tan frágil e inmune
atrapado en el limbo estoy yo, en una habitación
donde no creo existir, escuchando a mi musa huir,
traicionar mi nombre aunque yo me traicione a mi,
escucho sirenas más tarde yo en un diván, muchos llorando,
tan herido siento tan vivo estar, por fin lo he comprendido,
yo dividido en cuerpo y alma aun así en cuerpo y alma sonrío,
en este lugar tan sombrío que haré de mi hogar,
digo voces oír dislexia oigo voces decir ¡MÁTAME!
no veo la hora de escribirte
aunque no tenga nada que contarte
aunque este apunto de morirme ¡sabes qué no sin ti!
hoy amanecí solo pensando en desaparecer
sin saber que hacer, sin salida, entonces recordé,
recordé que ahí estabas esperándome amor,
justo como yo quería mí fantasía mí eutanasia,
no podía evitar evitar corromperte por tu esencia no.
¡Sabía qué no, qué no podía evitar componerte!
contarte todo lo que mi corazón siente si es que acaso
¡¿mi corazón puede sentir?! ¡mátame, mátame!
te lo suplico ¡matáme, mátame! es frustrante
¡qué no me matas aun sintiendo morir al escribir!
es frustrante ¡mátame! grito en mis ojos ¡mátame!
si es que acaso tú me puedes oír desde ahí.
Hoy amanecí porqué sí, sin sentido, recordé,
que ahí estabas tú, esperando morir por mi y
más vale muerto qué vivo, bajo esa condición y
si Dios no eres tú ¡mátame! al infierno no me importa ir,
por dejar de seguir, por huir como un cobarde ¡mátame!
o por lo menos mírame como estoy llorándote,
ignorando que lo demás existe aunque me mantengas vivo
aquí sigo contigo, tanto tiempo contradiciendo mis palabras
¡PIDIENDO QUÉ ME MATE A LO QUE TANTO ME HACE VIVIR!.
Hay un color verde perfume, olor hiedra mi corazón de piedra,
no existe luz tras el túnel, tan frágil e inmune
atrapado en el limbo estoy yo, en una habitación
donde no creo existir, escuchando a mi musa huir,
traicionar mi nombre aunque yo me traicione a mi,
escucho sirenas más tarde yo en un diván, muchos llorando,
tan herido siento tan vivo estar, por fin lo he comprendido,
yo dividido en cuerpo y alma aun así en cuerpo y alma sonrío,
en este lugar tan sombrío que haré de mi hogar,
digo voces oír dislexia oigo voces decir ¡MÁTAME!