Marisol_
Poeta adicto al portal
Al final del sendero de la vida
reposarán cual cenizas los dolores,
nuestros ojos quedarán sin resplandores
y la muerte anunciará nuestra partida.
Agrietados nuestros pies de tanto andar
sentirán la zozobra del camino
y ungirán con fragancia ese cantar
caminando hacia el edén de lo divino.
Más allá del suplicio hay la esperanza
que nos viste eternamente de pureza,
en la tierra morirá nuestra belleza
es el alma quien reanuda otra andanza.
¿Qué podremos esperar de nuestros actos?
si el camino a la maldad es más sencillo,
quedarán nuestros cuerpos putrefactos
en compañía del canto de algún grillo.
Poema LXXXIV
16-02-2022
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