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María Barrientos

piliza

Poeta recién llegado
Estaba María Barrientos

una tarde triste y fría,

con un gran aburrimiento

como única compañía.

En la acera, acurrucada,

esperaba a sus amigas.

¡Qué tiritera tenía!

y ¡qué cara de enfadada

porque ninguna llegaba!

No sabiendo ya qué hacer,

a su soledad rendida,

púsose a contar las gotas

que una cañería rota

lanzaba como pelotas

en la casa de la esquina.

Y le dio el atardecer,

cuando al revisar su agenda,

comprobó muy sorprendida

que hubo confundido el día

y, ¡amigas no iba a tener!

( No fue tarde divertida ).
 
Estaba María Barrientos

una tarde triste y fría,

con un gran aburrimiento

como única compañía.

En la acera, acurrucada,

esperaba a sus amigas.

¡Qué tiritera tenía!

y ¡qué cara de enfadada

porque ninguna llegaba!

No sabiendo ya qué hacer,

a su soledad rendida,

púsose a contar las gotas

que una cañería rota

lanzaba como pelotas

en la casa de la esquina.

Y le dio el atardecer,

cuando al revisar su agenda,

comprobó muy sorprendida

que hubo confundido el día

y, ¡amigas no iba a tener!

( No fue tarde divertida ).
Esa perdida espera donde la confusión todavía tuvo esencias para comprender
los momentos, la humedad y los detalles aunque la diversión no vivía.
me gustó la ambientación de la obra. saludos de luzyabsenta
 
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