The Crow
Poeta asiduo al portal
Manzana
Desde el fondo de su habitación,
observaba el infinito pasar.
Listas interminable de melodías,
recuerdos acariciando su espina.
Una manzana tendía con serenidad,
luces parpadeantes la acobijaban.
Su piel se extendía con dulzor,
ante tormentas y serenas tardes.
Su brillantez reflejaba el universo,
teñido de un rojo carmesí.
Por su figura danzaban siluetas,
perdidas en el tiempo pasado.
Toda una vida atravesó.
Desde una pequeña semilla caída.
A través de fríos inviernos,
e insoladores veranos.
Una tarde la lista se detuvo,
cayó el pincel sobre ese disco.
La melodía inundó todo el cuarto,
rodeando por completo aquel fruto,
que desde el exterior observaba.
Súbitamente el estruendo,
una eternidad destrozada.
Impactando sobre la húmeda tierra,
destrozándose en minúsculos trozos.
Entonces, él corrió desesperado,
Se arrodilló frente a la destrucción.
Y entonces, él observó,
como el infinito se apoderaba de su creación.
Y comprendió que ya no era suya,
que no pertenecía a su árbol.
La tierra entonces la llevo consigo,
en sus entrañas resguardando su corazón.
Luego, él recordó,
y recordó como un día,
su manzana desde el fondo del abismo,
desde la tierra, emergió.
by The Crow
Desde el fondo de su habitación,
observaba el infinito pasar.
Listas interminable de melodías,
recuerdos acariciando su espina.
Una manzana tendía con serenidad,
luces parpadeantes la acobijaban.
Su piel se extendía con dulzor,
ante tormentas y serenas tardes.
Su brillantez reflejaba el universo,
teñido de un rojo carmesí.
Por su figura danzaban siluetas,
perdidas en el tiempo pasado.
Toda una vida atravesó.
Desde una pequeña semilla caída.
A través de fríos inviernos,
e insoladores veranos.
Una tarde la lista se detuvo,
cayó el pincel sobre ese disco.
La melodía inundó todo el cuarto,
rodeando por completo aquel fruto,
que desde el exterior observaba.
Súbitamente el estruendo,
una eternidad destrozada.
Impactando sobre la húmeda tierra,
destrozándose en minúsculos trozos.
Entonces, él corrió desesperado,
Se arrodilló frente a la destrucción.
Y entonces, él observó,
como el infinito se apoderaba de su creación.
Y comprendió que ya no era suya,
que no pertenecía a su árbol.
La tierra entonces la llevo consigo,
en sus entrañas resguardando su corazón.
Luego, él recordó,
y recordó como un día,
su manzana desde el fondo del abismo,
desde la tierra, emergió.
by The Crow