César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una vez, de niño, leí un cuento llamado "La Venada de las Patas Feas". Trataba sobre la vergüenza que sentía un venadito de su madre debido a que ésta tenía las patas chamuscadas, torpes y poco lindas. Hasta que el abuelo venado le contó cómo un día, una valerosa venada joven y esbelta se metió entre las llamas de la selva incendiada para rescatar a un venadito bebé... y logró salvarlo, pero al alto costo de ver desfiguradas para siempre por el fuego sus bellas y ágiles patas. Entonces la vergüenza del venadito fue otra, al comprender que se hablaba de él y de su madre.
Estarán, hinchadas, quebradas, desformes, amoratadas, las manos de alguien que conozco, debido no a llamas o accidentes naturales, sino a infames golpes para intentar callarlas... porque son manos que hablan.
Esas manos me contaron de su dolor, su desesperanza, su tragedia. Y como el venadito, aunque soy un hombre viejo, me llené de vergüenza por lo poco que hacemos para que ninguna mano indefensa sufra torturas causadas por miserables al amparo de la lejanía, de la miseria humana y de la lluvia.
César Guevara.
Septiembre y noche de cabello negro. 2014.
Estarán, hinchadas, quebradas, desformes, amoratadas, las manos de alguien que conozco, debido no a llamas o accidentes naturales, sino a infames golpes para intentar callarlas... porque son manos que hablan.
Esas manos me contaron de su dolor, su desesperanza, su tragedia. Y como el venadito, aunque soy un hombre viejo, me llené de vergüenza por lo poco que hacemos para que ninguna mano indefensa sufra torturas causadas por miserables al amparo de la lejanía, de la miseria humana y de la lluvia.
César Guevara.
Septiembre y noche de cabello negro. 2014.
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