Chepeleon Arguello
Poeta veterano en el Portal
Hermosos versos, poeta, el final es casi un grito desgarrador...muy conmovedor...saluditos
Un poco tarde pero vale: Gracias.
Abrazos
Chepeleon
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Hermosos versos, poeta, el final es casi un grito desgarrador...muy conmovedor...saluditos
Estoy por hacer un trabajo de la universidad, me piden una autobiografía y para mí es un poco complejo retornar y recordar... sobre todo.
Pero tu poema tiene una gran verdad: La madre quisiera detener el avance del reloj, pero nosotros como hijos la obligamos a que le siga funcionando, por el temor a la soledad.
Me quedaron muchas cosas rondando la cabeza, Joselito. Mientras tanto, te dejo un abrazo. :::hug:::
[B] MAMA
[B] Vos sos, el caracol ermitaño,
donde escuche simular
los primeros ecos de la vida
[/B
Todos los hielos de la tristeza
en la ausencia desvanecida de tu mirar.
La soledad del exilio ha sido un desierto
donde se ahogó a cuenta gota en la espera;
la sonrisa de tus ojos verde.
Se estanco el barco de los días alegres
en el banco de los adioses forzados.
De rostros extraviados los nuevos amaneceres
maquillan el frío vahído de la distancia.
La infinitud del ayer, tiene más vigencia;
Es mas importante el antes que el después,
el después, es cárcel de la rutina,
y el ayer fatigado, es la anchura multicolor de la Patria,
la Patria son los abuelos, los hermanos,
tu historia, mi historia, nuestra historia.
Mama,
Lo irresoluto del tiempo
esta en tus manos de tejedora.
La inconstancia de lo actuado
lo corrompe o lo borra
el viento de nuestro magro olvido.
El amor y la amistad
dejaron de ser en su justo momento.
La nostalgia arrulla el pasado,
reescribe con manos de madre,
los recuerdos de la niñez ida.
En pálidos murales de fotografías mistificadas
cubrís las paredes de tu apartamento;
para alejar el fantasma de la tristeza.
Tus cabellos teňidos de olvido;
abrazan el miedo en cada rincón del día;
te aturden las imposiciones maquiavélicas del frió destino;
los adioses pragmáticos
o los simples, mudos e inesperados adioses:
todos Ellos,
simulados de cansancio y avalados silencios.
Mama, me duele tu soledad
y el futuro de mis pasos buscan
otros caminos, para no encontrar
estos, tus silencios
Gardel me recuerda el tango de la vida
que bailaste de la mano de tus hijos.
Heroína de mis recuerdos infantiles,
donde el arrogante fuego de tus ojos
enfrento al mundo para imponérteles.
Mis agudos tormentos, mis históricos enojos
mis turbulentos combates
queriendo imitar a tus héroes,
la santa rebeldía de mi conciencia
es tu herencia en mi.
Mama; nos queda poco tiempo
para tejer nuevas memorias,
el reloj de tu vida, no acepta,
no le apetece mas cuerda
Las manecillas cansadas del vivir
escalan con esfuerzo torpe la rutina de la espera
y la muerte ya lo se,
no es un símbolo anónimo en tus plegarias
Mama, mama
¡tengo miedo a mi soledad !
Gracias Mitra. La simple realidad asusta, pero dura como es, es inevitavle. Un abrazoMuy profundo tu poema, me llego mucho ya que soy madre y te expresaste divinamente, el miedo a perder aquello que constituìa el màs fiel eslavòn con la infancia, tus memorias y los valores que te formaron como persona, ademàs plantearse el tema de por sì con el poema muestra fortaleza al enfrentarse con ese fantasma. Genial poema.
Saludos.
Maestro No Se Midio Con Este Escrito, Me Hizo Llorar...
Saludos
Nunca es tarde, los hijos y los anos nos hacen ver lo humano que fueron nuestros padres: "mama".Tuve una relacion algo difícil con mi madre, pueda que sea porque somos tan similar en caracter o porque era yo muy unida con mi padre, de todos modos ella siempre deseo que yo me alejara, lo que hice. Ahora despues de la muerte de mi padre ella cambio, es la madre que yo hubiera querida en mi vida tierna...Palabras tuyas que me hacen recordar...bravo!
Abrazos tricolor,
MAMA
Vos sos, el caracol ermitaño
donde escuche simular
los primeros ecos de la vida
Todos los hielos de la tristeza
en la ausencia desvanecida de tu mirar.
La soledad del exilio ha sido un desierto
donde se ahogó a cuenta gota en la espera;
la sonrisa de tus ojos verde.
Se estanco el barco de los días alegres
en el banco de los adioses forzados.
De rostros extraviados los nuevos amaneceres
maquillan el frío vahído de la distancia.
La infinitud del ayer, tiene más vigencia;
Es más importante el antes que el después,
el después, es cárcel de la rutina,
y el ayer fatigado, es la anchura multicolor de la Patria,
la Patria son los abuelos, los hermanos,
tu historia, mi historia, nuestra historia.
Mama,
Lo irresoluto del tiempo
está en tus manos de tejedora.
La inconstancia de lo actuado
lo corrompe o lo borra
el viento de nuestro magro olvido.
El amor y la amistad
dejaron de ser en su justo momento.
La nostalgia arrulla el pasado,
reescribe con manos de madre,
los recuerdos de la niñez ida.
En pálidos murales de fotografías mistificadas
cubrís las paredes de tu apartamento;
para alejar el fantasma de la tristeza.
Tus cabellos teňidos de olvido;
abrazan el miedo en cada rincón del día;
te aturden las imposiciones maquiavélicas del frió destino;
los adioses pragmáticos
o los simples, mudos e inesperados adioses:
todos Ellos,
simulados de cansancio y avalados silencios.
Mama, me duele tu soledad
y el futuro de mis pasos buscan
otros caminos, para no encontrar
estos, tus silencios
Gardel me recuerda el tango de la vida
que bailaste de la mano de tus hijos.
Heroína de mis recuerdos infantiles,
donde el arrogante fuego de tus ojos
enfrento al mundo para imponérteles.
Mis agudos tormentos, mis históricos enojos
mis turbulentos combates
queriendo imitar a tus héroes,
la santa rebeldía de mi conciencia
es tu herencia en mí.
Mama; nos queda poco tiempo
para tejer nuevas memorias,
el reloj de tu vida, no acepta,
no le apetece mas cuerda
Las manecillas cansadas del vivir
escalan con esfuerzo torpe la rutina de la espera
y la muerte ya lo sé,
no es un símbolo anónimo en tus plegarias
Mama, mama
¡tengo miedo a mi soledad !
Realmente es una belleza de poema, que sentimiento tan triste brota al leerlo.MAMA
Vos sos, el caracol ermitaño
donde escuche simular
los primeros ecos de la vida
Todos los hielos de la tristeza
en la ausencia desvanecida de tu mirar.
La soledad del exilio ha sido un desierto
donde se ahogó a cuenta gota en la espera;
la sonrisa de tus ojos verde.
Se estanco el barco de los días alegres
en el banco de los adioses forzados.
De rostros extraviados los nuevos amaneceres
maquillan el frío vahído de la distancia.
La infinitud del ayer, tiene más vigencia;
Es más importante el antes que el después,
el después, es cárcel de la rutina,
y el ayer fatigado, es la anchura multicolor de la Patria,
la Patria son los abuelos, los hermanos,
tu historia, mi historia, nuestra historia.
Mama,
Lo irresoluto del tiempo
está en tus manos de tejedora.
La inconstancia de lo actuado
lo corrompe o lo borra
el viento de nuestro magro olvido.
El amor y la amistad
dejaron de ser en su justo momento.
La nostalgia arrulla el pasado,
reescribe con manos de madre,
los recuerdos de la niñez ida.
En pálidos murales de fotografías mistificadas
cubrís las paredes de tu apartamento;
para alejar el fantasma de la tristeza.
Tus cabellos teňidos de olvido;
abrazan el miedo en cada rincón del día;
te aturden las imposiciones maquiavélicas del frió destino;
los adioses pragmáticos
o los simples, mudos e inesperados adioses:
todos Ellos,
simulados de cansancio y avalados silencios.
Mama, me duele tu soledad
y el futuro de mis pasos buscan
otros caminos, para no encontrar
estos, tus silencios
Gardel me recuerda el tango de la vida
que bailaste de la mano de tus hijos.
Heroína de mis recuerdos infantiles,
donde el arrogante fuego de tus ojos
enfrento al mundo para imponérteles.
Mis agudos tormentos, mis históricos enojos
mis turbulentos combates
queriendo imitar a tus héroes,
la santa rebeldía de mi conciencia
es tu herencia en mí.
Mama; nos queda poco tiempo
para tejer nuevas memorias,
el reloj de tu vida, no acepta,
no le apetece mas cuerda
Las manecillas cansadas del vivir
escalan con esfuerzo torpe la rutina de la espera
y la muerte ya lo sé,
no es un símbolo anónimo en tus plegarias
Mama, mama
¡tengo miedo a mi soledad !
Me llegó al fondo del alma, lo sentí desgarrador. Nunca se está preparado para la soledad de la ausencia de una verdadera madre.
Muy profundo el final
y todo
desde el principio
al final
son sentmientos..
Un saludo
Quizá me equivoque, pero este homenaje a la madre es dual... madre física, madre emocional, madre patria. Tratas a tu madre como el amor a la patria y a ella como el amor de una madre. Buen juego y buenas letras. Me gustó tu poema. Si me he equivocado en la interpretación te pido perdón. Un saludo JT
Que grande amigo ese final¡¡¡¡, me dolio de nuevo el corazon.
Gracias por eso.
Saludos y un abrazo.
Vos sos, el caracol ermitaño
donde escuche simular
los primeros ecos de la vida
Todos los hielos de la tristeza
en la ausencia desvanecida de tu mirar.
La soledad del exilio ha sido un desierto
donde se ahogó a cuenta gota en la espera,
la sonrisa de tus ojos verde.
Se estancó el barco de los días alegres
en el banco de los adioses forzados.
De rostros extraviados los nuevos amaneceres
maquillan el frío vahído de la distancia.
La infinitud del ayer, tiene más vigencia.
Es más importante el antes que el después,
el después, es cárcel de la rutina,
y el ayer fatigado, es la anchura multicolor de la Patria,
la Patria son los abuelos, los hermanos,
tu historia, mi historia, nuestra historia.
Mama,
lo irresoluto del tiempo
está en tus manos de tejedora.
La inconstancia de lo actuado
lo corrompe o lo borra
el viento de nuestro magro olvido.
El amor y la amistad
dejaron de ser en su justo momento.
La nostalgia arrulla el pasado,
reescribe con manos de madre,
los recuerdos de la niñez ida.
En pálidos murales de fotografías mistificadas
cubrís las paredes de tu apartamento,
para alejar el fantasma de la tristeza.
Tus cabellos teñidos de olvido,
abrazan el miedo en cada rincón del día,
te aturden las imposiciones maquiavélicas del frío destino,
los adioses pragmáticos
o los simples, mudos e inesperados adioses;
todos Ellos,
simulados de cansancio y avalados silencios.
Mama, me duele tu soledad
y el futuro de mis pasos buscan
otros caminos, para no encontrar
estos, tus silencios.
Gardel me recuerda el tango de la vida
que bailaste de la mano de tus hijos.
Heroína de mis recuerdos infantiles,
donde el arrogante fuego de tus ojos
enfrento al mundo para imponérteles.
Mis agudos tormentos, mis históricos enojos
mis turbulentos combates
queriendo imitar a tus héroes,
la santa rebeldía de mi conciencia
es tu herencia en mí.
Mama, nos queda poco tiempo
para tejer nuevas memorias,
el reloj de tu vida, no acepta,
no le apetece más cuerda.
Las manecillas cansadas del vivir
escalan con esfuerzo torpe la rutina de la espera
y la muerte, ya lo sé,
no es un símbolo anónimo en tus plegarias.
Mama, mama
¡Tengo miedo a mi soledad!