Piedad Acosta Ruiz
Poeta recién llegado
Los maestros crean y recrean con sus manos, modelando aquellos lenguajes que escapan a la palabra, para incorporar el sentido de lo que va más allá del oído, de lo que ordinariamente solemos ver, ubicándonos en el mundo de la esencia, donde la materia recupera su real significado; el simbolismo del mundo de lo vivido.
MAESTRO GÓMEZ MARTÍNEZ
Manos, manos hecha para amasar el barro,
sacando los misterios del diseño,
esos que danzan en tus recuerdos y sueños,
te he visto trabajar con denuedo, matando el desgano.
Tu obra crece con los años, cada una es un momento
de pasión y deseo atrapados en el capricho,
condensando y expresando lo que nunca has dicho,
cada obra es única, algo más que un gran experimento.
Tu pintura y dibujos con púas y desgarros,
hacen sentir tristeza y pasión,
son imágenes atrapadas por la guerra y el dolor,
imágenes arrancadas del llanto de los de abajo.
Amante de las plantas y los pájaros,
con dolor viste la partida de tus perritos, Kukis y Chamo,
el tiempo ha pasado y aún no los has olvidado,
nobleza y servicio a diario, a todos has prodigado.
El diseño antioqueño de tu obra se ha nutrido,
a cada movimiento artístico has sobrevivido,
con tu talento y creatividad muchos han crecido,
tu creación es forma derramando color, cargada de sentido.
Sin fama has permanecido,
alimentándote de una raza inspirada,
con el misterio y tradición de cada alborada,
tu entereza es roble que al amor desgaja,
dejando brillo con tu estilo fino y exquisito.
Con una centuria de Itagüí a Medellín,
la historia te arrancó una página,
aquella cuyos destellos atrae como oro en la mina,
construcción que como la guerra, parece nunca tener fin.
MAESTRO GÓMEZ MARTÍNEZ
Manos, manos hecha para amasar el barro,
sacando los misterios del diseño,
esos que danzan en tus recuerdos y sueños,
te he visto trabajar con denuedo, matando el desgano.
Tu obra crece con los años, cada una es un momento
de pasión y deseo atrapados en el capricho,
condensando y expresando lo que nunca has dicho,
cada obra es única, algo más que un gran experimento.
Tu pintura y dibujos con púas y desgarros,
hacen sentir tristeza y pasión,
son imágenes atrapadas por la guerra y el dolor,
imágenes arrancadas del llanto de los de abajo.
Amante de las plantas y los pájaros,
con dolor viste la partida de tus perritos, Kukis y Chamo,
el tiempo ha pasado y aún no los has olvidado,
nobleza y servicio a diario, a todos has prodigado.
El diseño antioqueño de tu obra se ha nutrido,
a cada movimiento artístico has sobrevivido,
con tu talento y creatividad muchos han crecido,
tu creación es forma derramando color, cargada de sentido.
Sin fama has permanecido,
alimentándote de una raza inspirada,
con el misterio y tradición de cada alborada,
tu entereza es roble que al amor desgaja,
dejando brillo con tu estilo fino y exquisito.
Con una centuria de Itagüí a Medellín,
la historia te arrancó una página,
aquella cuyos destellos atrae como oro en la mina,
construcción que como la guerra, parece nunca tener fin.