Andeco
Poeta recién llegado
¿Quién ha muerto?
Recuerdo el mutismo familiar, la silla mártir,
tu nombre encendido, la T de Cristo en tu cabecera y el ceñido rapto de la memoria homicida.
Aceptemos los hechos.
Te conocí real,
abierta y horizontalmente muda.
No lamento tu muerte más que tu vida; veo a tus hijos y descubro en ellos tu puño y letra: ausencia, mellizos de cera muerta, dilatados vestidos que guían tu orfandad de huesos (Cómo decir entonces que no hay rótula entre aquella existencia femoral y mi tristeza tibia).
De ti sé por mis mayores. Cuentan que eras, olvidando la promesa, la que más cerca estuvo del Yo soy. La primera de todos, la última en todos, la sobrina de quien mi madre quiso conocer y amar, tía de quien me dijo tienes la mirada de
No puedo ignorarte. Sé que un día, hoy perdido en alguna memoria, en algún olvido (otro tipo de memoria), hablaste de mi y me abrazaste.
Desearía creer en Dios para verte más seguido.
Quizá me equivoque (egoísta espera). Me alegra verte muerta, así despertarás en la promesa de vida eterna, y si lo haces, y si sucede, serás tú la que pregunte y vea:
¿Ahora quién muere?
Desde ahora y para ti soy yo el que enmudece.
Inter oves locum praesta
Et ab hadéis me secuestra
Statuens in parte dextra.
Recuerdo el mutismo familiar, la silla mártir,
tu nombre encendido, la T de Cristo en tu cabecera y el ceñido rapto de la memoria homicida.
Aceptemos los hechos.
Te conocí real,
abierta y horizontalmente muda.
No lamento tu muerte más que tu vida; veo a tus hijos y descubro en ellos tu puño y letra: ausencia, mellizos de cera muerta, dilatados vestidos que guían tu orfandad de huesos (Cómo decir entonces que no hay rótula entre aquella existencia femoral y mi tristeza tibia).
De ti sé por mis mayores. Cuentan que eras, olvidando la promesa, la que más cerca estuvo del Yo soy. La primera de todos, la última en todos, la sobrina de quien mi madre quiso conocer y amar, tía de quien me dijo tienes la mirada de
No puedo ignorarte. Sé que un día, hoy perdido en alguna memoria, en algún olvido (otro tipo de memoria), hablaste de mi y me abrazaste.
Desearía creer en Dios para verte más seguido.
Quizá me equivoque (egoísta espera). Me alegra verte muerta, así despertarás en la promesa de vida eterna, y si lo haces, y si sucede, serás tú la que pregunte y vea:
¿Ahora quién muere?
Desde ahora y para ti soy yo el que enmudece.
Inter oves locum praesta
Et ab hadéis me secuestra
Statuens in parte dextra.
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