Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
La Luna destella fuertemente sobre las penumbrosas montañas,
debajo de la luna brillante la Mamá protege a su niño.
La luna destella como esfera desnuda de pudor, azul y gris, desnuda.
Arboles sin ramas, sin fertilidad, desnudas ramas sin vida.
Arboles derraman su esencia púrpura, copos derramados sobre el
mullido suelo de hojas verdes, cegados por la luz ignoran quien los
persigue.
Ramas reptan en la Luna que juega con el color de las luces.
Luces reflejadas que desaparecen en el gris sin rezo...
Antes, mucho antes se llenaron de rezos y, para no morir,
mujer descansas, mujer piensas: ¿Quién será bendecido por tus
sentimientos?
Mujer, descansas en la Luna en cuarto creciente acompañada
por una solitaria estrella.
Observas de cuclillas tu compañia, la cara de tu doble reflejada
cuando Hércules detiene su marcha para abrigarte en su interior.
Tu casa aparece en el escenario bello marrón que se destaca
en el vacío de la noche solitaria.
Y en el silencio aparece el azul Francia restallante del mar aunado a
los riscos.
Maculando la tierra brotan raros movimientos. La cubren con el
manto de nieve a poco de finalizar la paciente madrugada.
debajo de la luna brillante la Mamá protege a su niño.
La luna destella como esfera desnuda de pudor, azul y gris, desnuda.
Arboles sin ramas, sin fertilidad, desnudas ramas sin vida.
Arboles derraman su esencia púrpura, copos derramados sobre el
mullido suelo de hojas verdes, cegados por la luz ignoran quien los
persigue.
Ramas reptan en la Luna que juega con el color de las luces.
Luces reflejadas que desaparecen en el gris sin rezo...
Antes, mucho antes se llenaron de rezos y, para no morir,
mujer descansas, mujer piensas: ¿Quién será bendecido por tus
sentimientos?
Mujer, descansas en la Luna en cuarto creciente acompañada
por una solitaria estrella.
Observas de cuclillas tu compañia, la cara de tu doble reflejada
cuando Hércules detiene su marcha para abrigarte en su interior.
Tu casa aparece en el escenario bello marrón que se destaca
en el vacío de la noche solitaria.
Y en el silencio aparece el azul Francia restallante del mar aunado a
los riscos.
Maculando la tierra brotan raros movimientos. La cubren con el
manto de nieve a poco de finalizar la paciente madrugada.
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