tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los habitantes de mi mente seguirán observándome desde no muy lejos.
Mis malos pensamientos llegarán cuando intente cruzar la puerta de calle.
Recuerdos y momentos desesperantes volverán por mi aunque no lo quiera.
En la esquina cinco perros vagabundos pelean por un hueso bajo la lluvia.
Todo se ha vuelto gris y tengo nuevamente hoy, aquella extraña sensación.
Enfocado en breves recuerdos de ahogo, oigo el noble susurro de un tren.
Pretenden aproximarse viejas fantasías oscuras por un costado de mi mente.
El barrio ha quedado inhabitable, después que se fueron los últimos muertos.
Luces violáceas viajan desordenadas por mi cabeza a resoluciones fantásticas.
Creo que me persiguen las sombras, tal vez solo sea una idea, pero no lo creo.
Una serie de imágenes se presentarán de inmediato a una velocidad infectada.
Las luces forman líneas confusas en el horizonte, creo saber que es esa la señal.
Voy llegando a la arboleda oscura, donde siempre se han escondido los viernes.
Mis malos pensamientos llegarán cuando intente cruzar la puerta de calle.
Recuerdos y momentos desesperantes volverán por mi aunque no lo quiera.
En la esquina cinco perros vagabundos pelean por un hueso bajo la lluvia.
Todo se ha vuelto gris y tengo nuevamente hoy, aquella extraña sensación.
Enfocado en breves recuerdos de ahogo, oigo el noble susurro de un tren.
Pretenden aproximarse viejas fantasías oscuras por un costado de mi mente.
El barrio ha quedado inhabitable, después que se fueron los últimos muertos.
Luces violáceas viajan desordenadas por mi cabeza a resoluciones fantásticas.
Creo que me persiguen las sombras, tal vez solo sea una idea, pero no lo creo.
Una serie de imágenes se presentarán de inmediato a una velocidad infectada.
Las luces forman líneas confusas en el horizonte, creo saber que es esa la señal.
Voy llegando a la arboleda oscura, donde siempre se han escondido los viernes.