Melquiades San Juan
Poeta veterano en MP
No éramos cuerpos
no éramos guardias
Éramos extremos
de una puesta de sol
que no resiente lluvias.
La mina amarillenta,
los cuerpos estibados como tablas,
las moscas, con sus patas purulentas,
bebiendo entre zumbidos
las carnes putrefactas.
Herida tierra roja
que en sus entrañas guarda
la silenciosa prueba
de la maldad con saña.
No éramos cuerpos
éramos tres testigos
sin vida y sin palabras.
no éramos guardias
Éramos extremos
de una puesta de sol
que no resiente lluvias.
La mina amarillenta,
los cuerpos estibados como tablas,
las moscas, con sus patas purulentas,
bebiendo entre zumbidos
las carnes putrefactas.
Herida tierra roja
que en sus entrañas guarda
la silenciosa prueba
de la maldad con saña.
No éramos cuerpos
éramos tres testigos
sin vida y sin palabras.