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Los sueños, sueños son

Javier Alánzuri

Poeta que considera el portal su segunda casa
Una historia de Andrés, un buen perrito,
al que siempre le ocurre algo inaudito.

" Los sueños, sueños son"
* Verso de La vida es sueño (Calderón de la Barca)
...... .. .....

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La regia y formidable luna llena
desfila presumida por su almena,
e ilumina el jardín como una diosa
cuando asoma, entre nubes, majestuosa.


Pero Andrés, ya cubierto con un manto,
no puede presenciar tamaño encanto.

Dormido en su caseta, el pobre estaba
disfrutando, cayéndole la baba,
pues en sueños comía un rico asado
y se daba un festín entusiasmado.

Pero lo despertó de golpe un ruido

muy extraño, y pensó… “¿será un bandido?...
¡jo!... tengo que salir con la linterna
pero tengo dormida la entrepierna.”

No puedo caminar, menos correr,
ladrar es lo mejor que puedo hacer
con esta voz tan grave, tan robusta,
que hasta a los tigres más fieros asusta.”


Con todo lo que daban sus pulmones,
dejando la garganta hecha jirones,
chilló fuerte durante mucho rato
hasta que entró, de pronto, un negro pato.


“Buenas noches, ¡qué frío!... ¿verdad, hijo?”,
moviendo la cabeza el pato dijo.

Muy sorprendido, Andrés nada entendía…

¡qué gallardo en sus formas... qué osadía!

Con un hilo de voz, al fin contesta…
“buenas… has acabado con mi fiesta,
y justo cuando estaba más a gusto…
no sé por qué me das tamaño susto.”


Verás, poseo un don, el de saber
que sueñan otros. Yo lo puedo ver,
y si alguien come asados en su sueño
debo buscar rápidamente al dueño
y lograr, como sea, que despierte
para que se le olvide… si es que hay suerte.


¡Maldiciones!… estaba tan feliz,
supongo que esto habrá sido un desliz.


No… ponte en mi lugar un poco, amigo,
y escucha por favor lo que te digo.
Imagínate asado, sordo, ciego,
rajado, mutilado… ¡no es un juego!

Tu sueño resultaba peligroso,
muy real e inquietante… ¡qué espantoso!


¿Y.... no te han asustado tantos chillos?

¡Bah!,… no creas, pensaba que eran grillos,
pero has gritado con mucho salero,
pequeño, despertaste al prado entero.


Fuera de sí, responde al invitado…
“los sueños, sueños son… ¿no lo has pensado?
Sabrás que vuelan libres, como halcones,
como nubes, sin más limitaciones.

No los temas, no son tus adversarios…
¡fuera, fuera sin más!, sin comentarios,
y déjame soñar con lo que quiera,
creo tener derecho hasta que muera.”


El pato, pensativo, aprieta el labio....
“¡caramba!, qué sorpresa, si es un sabio…”
“es muy bueno soñar mientras se pueda”…
“tiene razón… sin sueños, ¿qué nos queda?"


Se pasó un largo rato cavilando
y, tras pedir perdón, se fue volando.

Tras el enorme susto que ha pasado
Andrés por fin se encuentra relajado,
y al poco está dichoso, ya durmiendo,
mientras la baba se le va escurriendo.

En el cielo, la luna estuvo atenta
a la conversación… y está contenta
porque ha vuelto a ganar la tolerancia,
que entiende como signo de elegancia.

...... .. ......



 
Última edición:
Una historia de Andrés, un buen perrito,
al que siempre le ocurre algo inaudito.

" Los sueños, sueños son"

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La regia y formidable luna llena
desfila presumida por su almena,
e ilumina el jardín como una diosa
cuando asoma, entre nubes, majestuosa.


Pero Andrés, ya cubierto con un manto,
no puede presenciar tamaño encanto.

Dormido en su caseta, el pobre estaba
disfrutando, cayéndole la baba,
pues en sueños comía un rico asado
y se daba un festín entusiasmado.

Pero lo despertó de golpe un ruido

muy extraño, y pensó… “¿será un bandido?...
¡jo!... tengo que salir con la linterna
pero tengo dormida la entrepierna.”

No puedo caminar, menos correr,
ladrar es lo mejor que puedo hacer
con esta voz tan grave, tan robusta,
que hasta a los tigres más fieros asusta.”


Con todo lo que daban sus pulmones,
dejando la garganta hecha jirones,
chilló fuerte durante mucho rato
hasta que entró, de pronto, un negro pato.


“Buenas noches, ¡qué frío!... ¿verdad, hijo?”,
moviendo la cabeza el pato dijo.

Muy sorprendido, Andrés nada entendía…

¡qué gallardo en sus formas... qué osadía!

Con un hilo de voz, al fin contesta…
“buenas… has acabado con mi fiesta,
y justo cuando estaba más a gusto…
no sé por qué me das tamaño susto.”


Verás, poseo un don, el de saber
que sueñan otros. Yo lo puedo ver,
y si alguien come asados en su sueño
debo buscar rápidamente al dueño
y lograr, como sea, que despierte
para que se le olvide… si es que hay suerte.


¡Maldiciones!… estaba tan feliz,
supongo que esto habrá sido un desliz.


No… ponte en mi lugar un poco, amigo,
y escucha por favor lo que te digo.
Imagínate asado, sordo, ciego,
rajado, mutilado… ¡no es un juego!

Tu sueño resultaba peligroso,
muy real e inquietante… ¡qué espantoso!


¿Y.... no te han asustado tantos chillos?

¡Bah!,… no creas, pensaba que eran grillos,
pero has gritado con mucho salero,
pequeño, despertaste al prado entero.


Fuera de sí, responde al invitado…
“los sueños, sueños son… ¿no lo has pensado?
Sabrás que vuelan libres, como halcones,
como nubes, sin más limitaciones.

No los temas, no son tus adversarios…
¡fuera, fuera sin más!, sin comentarios,
y déjame soñar con lo que quiera,
creo tener derecho hasta que muera.”


El pato, pensativo, aprieta el labio....
“¡caramba!, qué sorpresa, si es un sabio…”
“es muy bueno soñar mientras se pueda”…
“tiene razón… sin sueños, ¿qué nos queda?"


Se pasó un largo rato cavilando
y, tras pedir perdón, se fue volando.

Tras el enorme susto que ha pasado
Andrés por fin se encuentra relajado,
y al poco está dichoso, durmiendo,
mientras la baba se le va escurriendo.

En el cielo, la luna estuvo atenta
a la conversación… y está contenta
porque ha vuelto a ganar la tolerancia
que, para ella, es un signo de elegancia.

...... .. ......






Un dato interesante del género infantil es que nos permite imaginar qué se dirían los animales si se comunicaran con palabras audibles.
En cuanto a los sueños, son verdaderas realidades alternativas.
Este tipo de historias, tan presentes en tus escritos, nos llevan a esos mundos entre seres que a veces se parecen mucho a las personas.
Fue un gusto pasar por aquí.
Un abrazo.
 
Un dato interesante del género infantil es que nos permite imaginar qué se dirían los animales si se comunicaran con palabras audibles.
En cuanto a los sueños, son verdaderas realidades alternativas.
Este tipo de historias, tan presentes en tus escritos, nos llevan a esos mundos entre seres que a veces se parecen mucho a las personas.
Fue un gusto pasar por aquí.
Un abrazo.
Me gusta creer que los animales, además de sus instintos primarios, piensan, se emocionan y sienten como nosotros alegría, enfado, nostalgia, algarabía, etc... Bueno, lo de pensar más vale que no lo hagan mucho, porque vaya tortura para los que no son de compañía y están en la cadena alimenticia.
En fin, el caso es que son buenos compañeros de viaje.
Este cuento lo hice hace mucho y no me decidía a subirlo por su extensión. Edité hace bastante un simulacro en décimas porque era más breve.
Muchas gracias por tu presencia, admirada amiga, un gran abrazo.
Javier
 
Una historia de Andrés, un buen perrito,
al que siempre le ocurre algo inaudito.

" Los sueños, sueños son"

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La regia y formidable luna llena
desfila presumida por su almena,
e ilumina el jardín como una diosa
cuando asoma, entre nubes, majestuosa.


Pero Andrés, ya cubierto con un manto,
no puede presenciar tamaño encanto.

Dormido en su caseta, el pobre estaba
disfrutando, cayéndole la baba,
pues en sueños comía un rico asado
y se daba un festín entusiasmado.

Pero lo despertó de golpe un ruido

muy extraño, y pensó… “¿será un bandido?...
¡jo!... tengo que salir con la linterna
pero tengo dormida la entrepierna.”

No puedo caminar, menos correr,
ladrar es lo mejor que puedo hacer
con esta voz tan grave, tan robusta,
que hasta a los tigres más fieros asusta.”


Con todo lo que daban sus pulmones,
dejando la garganta hecha jirones,
chilló fuerte durante mucho rato
hasta que entró, de pronto, un negro pato.


“Buenas noches, ¡qué frío!... ¿verdad, hijo?”,
moviendo la cabeza el pato dijo.

Muy sorprendido, Andrés nada entendía…

¡qué gallardo en sus formas... qué osadía!

Con un hilo de voz, al fin contesta…
“buenas… has acabado con mi fiesta,
y justo cuando estaba más a gusto…
no sé por qué me das tamaño susto.”


Verás, poseo un don, el de saber
que sueñan otros. Yo lo puedo ver,
y si alguien come asados en su sueño
debo buscar rápidamente al dueño
y lograr, como sea, que despierte
para que se le olvide… si es que hay suerte.


¡Maldiciones!… estaba tan feliz,
supongo que esto habrá sido un desliz.


No… ponte en mi lugar un poco, amigo,
y escucha por favor lo que te digo.
Imagínate asado, sordo, ciego,
rajado, mutilado… ¡no es un juego!

Tu sueño resultaba peligroso,
muy real e inquietante… ¡qué espantoso!


¿Y.... no te han asustado tantos chillos?

¡Bah!,… no creas, pensaba que eran grillos,
pero has gritado con mucho salero,
pequeño, despertaste al prado entero.


Fuera de sí, responde al invitado…
“los sueños, sueños son… ¿no lo has pensado?
Sabrás que vuelan libres, como halcones,
como nubes, sin más limitaciones.

No los temas, no son tus adversarios…
¡fuera, fuera sin más!, sin comentarios,
y déjame soñar con lo que quiera,
creo tener derecho hasta que muera.”


El pato, pensativo, aprieta el labio....
“¡caramba!, qué sorpresa, si es un sabio…”
“es muy bueno soñar mientras se pueda”…
“tiene razón… sin sueños, ¿qué nos queda?"


Se pasó un largo rato cavilando
y, tras pedir perdón, se fue volando.

Tras el enorme susto que ha pasado
Andrés por fin se encuentra relajado,
y al poco está dichoso, durmiendo,
mientras la baba se le va escurriendo.

En el cielo, la luna estuvo atenta
a la conversación… y está contenta
porque ha vuelto a ganar la tolerancia
que, para ella, es un signo de elegancia.

...... .. ......






¡Qué maravilla Javier! cuánta imaginación, me encanta este cuento que habla sobre el derecho a soñar, de una forma poética y sabía, que defiende, que no se deben interrumpir los sueños de nadie. Un cuento que merece un galardón.
por mi parte me tomo el papel de esa luna y te aplaudo maravillada.
Un abrazo grande, Javier.
Isabel​
 
Una historia de Andrés, un buen perrito,
al que siempre le ocurre algo inaudito.

" Los sueños, sueños son"

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La regia y formidable luna llena
desfila presumida por su almena,
e ilumina el jardín como una diosa
cuando asoma, entre nubes, majestuosa.


Pero Andrés, ya cubierto con un manto,
no puede presenciar tamaño encanto.

Dormido en su caseta, el pobre estaba
disfrutando, cayéndole la baba,
pues en sueños comía un rico asado
y se daba un festín entusiasmado.

Pero lo despertó de golpe un ruido

muy extraño, y pensó… “¿será un bandido?...
¡jo!... tengo que salir con la linterna
pero tengo dormida la entrepierna.”

No puedo caminar, menos correr,
ladrar es lo mejor que puedo hacer
con esta voz tan grave, tan robusta,
que hasta a los tigres más fieros asusta.”


Con todo lo que daban sus pulmones,
dejando la garganta hecha jirones,
chilló fuerte durante mucho rato
hasta que entró, de pronto, un negro pato.


“Buenas noches, ¡qué frío!... ¿verdad, hijo?”,
moviendo la cabeza el pato dijo.

Muy sorprendido, Andrés nada entendía…

¡qué gallardo en sus formas... qué osadía!

Con un hilo de voz, al fin contesta…
“buenas… has acabado con mi fiesta,
y justo cuando estaba más a gusto…
no sé por qué me das tamaño susto.”


Verás, poseo un don, el de saber
que sueñan otros. Yo lo puedo ver,
y si alguien come asados en su sueño
debo buscar rápidamente al dueño
y lograr, como sea, que despierte
para que se le olvide… si es que hay suerte.


¡Maldiciones!… estaba tan feliz,
supongo que esto habrá sido un desliz.


No… ponte en mi lugar un poco, amigo,
y escucha por favor lo que te digo.
Imagínate asado, sordo, ciego,
rajado, mutilado… ¡no es un juego!

Tu sueño resultaba peligroso,
muy real e inquietante… ¡qué espantoso!


¿Y.... no te han asustado tantos chillos?

¡Bah!,… no creas, pensaba que eran grillos,
pero has gritado con mucho salero,
pequeño, despertaste al prado entero.


Fuera de sí, responde al invitado…
“los sueños, sueños son… ¿no lo has pensado?
Sabrás que vuelan libres, como halcones,
como nubes, sin más limitaciones.

No los temas, no son tus adversarios…
¡fuera, fuera sin más!, sin comentarios,
y déjame soñar con lo que quiera,
creo tener derecho hasta que muera.”


El pato, pensativo, aprieta el labio....
“¡caramba!, qué sorpresa, si es un sabio…”
“es muy bueno soñar mientras se pueda”…
“tiene razón… sin sueños, ¿qué nos queda?"


Se pasó un largo rato cavilando
y, tras pedir perdón, se fue volando.

Tras el enorme susto que ha pasado
Andrés por fin se encuentra relajado,
y al poco está dichoso, durmiendo,
mientras la baba se le va escurriendo.

En el cielo, la luna estuvo atenta
a la conversación… y está contenta
porque ha vuelto a ganar la tolerancia
que, para ella, es un signo de elegancia.

...... .. ......







Ya te había leído algún precioso cuento y este goza de la misma belleza escénica de aquel, que arte tienes para contar los eventos y darle habla a tus mágicos personajes, sin duda una gran lectura me obsequias, un fuerte abrazo y mi admiración, Javier,

ligiA
 
¡Qué maravilla Javier! cuánta imaginación, me encanta este cuento que habla sobre el derecho a soñar, de una forma poética y sabía, que defiende, que no se deben interrumpir los sueños de nadie. Un cuento que merece un galardón.
por mi parte me tomo el papel de esa luna y te aplaudo maravillada.
Un abrazo grande, Javier.
Isabel​
Tal y como van las cosas, dentro de poco nos nos dejan ni soñar, bueno, nos dejarán pero con sanciones por hacerlo.
¡Qué manía tienen unos y otros de prohibirnos todo!..... y con el agravante de que es por nuestro bien. :eek:
Recuerdo que pensé en su momento poner al pato como agente de policía pero, como me complicaba las rimas, dejé que fuera fluyendo el cuento sin más complicaciones.
Me alegra mucho, mucho que te haya gustado, Isa, así como tu visita y comentario tan motivador, :)muchas gracias.
Bueno, sigamos soñando, que de momento no cuesta nada.
Con todo el cariño, un fuerte abrazo.
Javi
 
Última edición:
Ya te había leído algún precioso cuento y este goza de la misma belleza escénica de aquel, que arte tienes para contar los eventos y darle habla a tus mágicos personajes, sin duda una gran lectura me obsequias, un fuerte abrazo y mi admiración, Javier,

ligiA
¡Qué alegría me da tu presencia!, Ligia, la admiración es mutua, y el comentario que me dejas, un gran regalo que te agradezco enormemente.
Un fuerte y soñador abrazo.
Javier
 
Me da que no elegiste al pato de color negro al azar, seguro que ahora, después de lo que ha descubierto con Andrés, se ha vuelto un poco más blanquito y está soñando con un estanque lleno de migas de pan que le están echando los niños y se le cae también la babita.
Me ha encantado, Javier, un mensaje ideal y un poema no mucho menos.
Leerte es soñar;)
Un abrazo grande,
Eva
 
Me da que no elegiste al pato de color negro al azar, seguro que ahora, después de lo que ha descubierto con Andrés, se ha vuelto un poco más blanquito y está soñando con un estanque lleno de migas de pan que le están echando los niños y se le cae también la babita.
Me ha encantado, Javier, un mensaje ideal y un poema no mucho menos.
Leerte es soñar;)
Un abrazo grande,
Eva
Jajajaja.... pues sí, Eva, según las últimas informaciones, al pato le están cambiando las plumas desde que ha adoptado la filosofía de "duerme y deja dormir", cosa que agradecen mucho todos sus vecinos.
Lo que siempre es un sueño :) y de los buenos, es tu compañía y comentarios, muchas gracias.
Un enorme abrazo.
Javier
 
Una historia de Andrés, un buen perrito,
al que siempre le ocurre algo inaudito.

" Los sueños, sueños son"

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La regia y formidable luna llena
desfila presumida por su almena,
e ilumina el jardín como una diosa
cuando asoma, entre nubes, majestuosa.


Pero Andrés, ya cubierto con un manto,
no puede presenciar tamaño encanto.

Dormido en su caseta, el pobre estaba
disfrutando, cayéndole la baba,
pues en sueños comía un rico asado
y se daba un festín entusiasmado.

Pero lo despertó de golpe un ruido

muy extraño, y pensó… “¿será un bandido?...
¡jo!... tengo que salir con la linterna
pero tengo dormida la entrepierna.”

No puedo caminar, menos correr,
ladrar es lo mejor que puedo hacer
con esta voz tan grave, tan robusta,
que hasta a los tigres más fieros asusta.”


Con todo lo que daban sus pulmones,
dejando la garganta hecha jirones,
chilló fuerte durante mucho rato
hasta que entró, de pronto, un negro pato.


“Buenas noches, ¡qué frío!... ¿verdad, hijo?”,
moviendo la cabeza el pato dijo.

Muy sorprendido, Andrés nada entendía…

¡qué gallardo en sus formas... qué osadía!

Con un hilo de voz, al fin contesta…
“buenas… has acabado con mi fiesta,
y justo cuando estaba más a gusto…
no sé por qué me das tamaño susto.”


Verás, poseo un don, el de saber
que sueñan otros. Yo lo puedo ver,
y si alguien come asados en su sueño
debo buscar rápidamente al dueño
y lograr, como sea, que despierte
para que se le olvide… si es que hay suerte.


¡Maldiciones!… estaba tan feliz,
supongo que esto habrá sido un desliz.


No… ponte en mi lugar un poco, amigo,
y escucha por favor lo que te digo.
Imagínate asado, sordo, ciego,
rajado, mutilado… ¡no es un juego!

Tu sueño resultaba peligroso,
muy real e inquietante… ¡qué espantoso!


¿Y.... no te han asustado tantos chillos?

¡Bah!,… no creas, pensaba que eran grillos,
pero has gritado con mucho salero,
pequeño, despertaste al prado entero.


Fuera de sí, responde al invitado…
“los sueños, sueños son… ¿no lo has pensado?
Sabrás que vuelan libres, como halcones,
como nubes, sin más limitaciones.

No los temas, no son tus adversarios…
¡fuera, fuera sin más!, sin comentarios,
y déjame soñar con lo que quiera,
creo tener derecho hasta que muera.”


El pato, pensativo, aprieta el labio....
“¡caramba!, qué sorpresa, si es un sabio…”
“es muy bueno soñar mientras se pueda”…
“tiene razón… sin sueños, ¿qué nos queda?"


Se pasó un largo rato cavilando
y, tras pedir perdón, se fue volando.

Tras el enorme susto que ha pasado
Andrés por fin se encuentra relajado,
y al poco está dichoso, ya durmiendo,
mientras la baba se le va escurriendo.

En el cielo, la luna estuvo atenta
a la conversación… y está contenta
porque ha vuelto a ganar la tolerancia,
que entiende como signo de elegancia.

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Una historia. Un sueño. Una realidad que se vive de modo diferente. El niño lo va a entender, lo entiende y lo comprende. Sueños hermosos que se rompen al despertar y dejan un halo de amargura, como si nos hubiesen robado lo que nunca tendremos.
Versos profundos, escritos para niños, que los adultos no entienden. Sueños que tienen una respuesta en la preocupada dedicación de la luna.
Gozosa lectura.
Un fuerte abrazo.
 
Última edición:
Una historia. Un sueño. Una realidad que se vive de modo diferente. El niño lo va a entender, lo entiende y lo comprende. Sueños hermosos que se rompen al despertar y dejan un halo de amargura, como si nos hubiesen robado lo que nunca tendremos.
Versos profundos, escritos para niños, que los adultos no entienden. Sueños que tienen una respuesta en la preocupada dedicación de la luna.
Gozosa lectura.
Un fuerte abrazo.
La luna, aunque parece despistada, está atenta a todo y recomienda soñar y dejar soñar.
Muchas gracias, Luis, por tu presencia y el lujo de comentario que dejas.
Un gran abrazo.
Javier
 
¡Ay, Javi!¡Qué gracia me ha hecho!
Qué historia tan larga y tan bien hilada, es como un cuentecillo en verso. Me ha gustado mucho, es muy divertida a la vez que filosófica.
Un abrazo.
Hace bastante leí unos cuentos en endecasílabos de no me acuerdo quien y decidí ver si era capaz de contar algo en ese formato, de ahí esta historia. Como era bastante extensa, no me he decidido a editarla hasta ahora.
Me alegra muchísimo que te haya gustado, Era, gracias por hacérmelo saber.
Abrazotes.
Javi
 
Una historia de Andrés, un buen perrito,
al que siempre le ocurre algo inaudito.

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* Verso de La vida es sueño (Calderón de la Barca)
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La regia y formidable luna llena
desfila presumida por su almena,
e ilumina el jardín como una diosa
cuando asoma, entre nubes, majestuosa.


Pero Andrés, ya cubierto con un manto,
no puede presenciar tamaño encanto.

Dormido en su caseta, el pobre estaba
disfrutando, cayéndole la baba,
pues en sueños comía un rico asado
y se daba un festín entusiasmado.

Pero lo despertó de golpe un ruido

muy extraño, y pensó… “¿será un bandido?...
¡jo!... tengo que salir con la linterna
pero tengo dormida la entrepierna.”

No puedo caminar, menos correr,
ladrar es lo mejor que puedo hacer
con esta voz tan grave, tan robusta,
que hasta a los tigres más fieros asusta.”


Con todo lo que daban sus pulmones,
dejando la garganta hecha jirones,
chilló fuerte durante mucho rato
hasta que entró, de pronto, un negro pato.


“Buenas noches, ¡qué frío!... ¿verdad, hijo?”,
moviendo la cabeza el pato dijo.

Muy sorprendido, Andrés nada entendía…

¡qué gallardo en sus formas... qué osadía!

Con un hilo de voz, al fin contesta…
“buenas… has acabado con mi fiesta,
y justo cuando estaba más a gusto…
no sé por qué me das tamaño susto.”


Verás, poseo un don, el de saber
que sueñan otros. Yo lo puedo ver,
y si alguien come asados en su sueño
debo buscar rápidamente al dueño
y lograr, como sea, que despierte
para que se le olvide… si es que hay suerte.


¡Maldiciones!… estaba tan feliz,
supongo que esto habrá sido un desliz.


No… ponte en mi lugar un poco, amigo,
y escucha por favor lo que te digo.
Imagínate asado, sordo, ciego,
rajado, mutilado… ¡no es un juego!

Tu sueño resultaba peligroso,
muy real e inquietante… ¡qué espantoso!


¿Y.... no te han asustado tantos chillos?

¡Bah!,… no creas, pensaba que eran grillos,
pero has gritado con mucho salero,
pequeño, despertaste al prado entero.


Fuera de sí, responde al invitado…
“los sueños, sueños son… ¿no lo has pensado?
Sabrás que vuelan libres, como halcones,
como nubes, sin más limitaciones.

No los temas, no son tus adversarios…
¡fuera, fuera sin más!, sin comentarios,
y déjame soñar con lo que quiera,
creo tener derecho hasta que muera.”


El pato, pensativo, aprieta el labio....
“¡caramba!, qué sorpresa, si es un sabio…”
“es muy bueno soñar mientras se pueda”…
“tiene razón… sin sueños, ¿qué nos queda?"


Se pasó un largo rato cavilando
y, tras pedir perdón, se fue volando.

Tras el enorme susto que ha pasado
Andrés por fin se encuentra relajado,
y al poco está dichoso, ya durmiendo,
mientras la baba se le va escurriendo.

En el cielo, la luna estuvo atenta
a la conversación… y está contenta
porque ha vuelto a ganar la tolerancia,
que entiende como signo de elegancia.

...... .. ......



Ayyy Javier qué preciosidad de poema infantil que además nos da a tod@s una lección de tolerancia y de entendimiento para poder apreciar las distintas percepciones de cada cual según su crianza, cultura y peculiaridades particulares, aunque seamos superdistint@s nos podemos entender .
Me ha encantado leerte querido amigo, muchos besos para ti con admiración y cariño....muáááááckssssssss
 
Una historia de Andrés, un buen perrito,
al que siempre le ocurre algo inaudito.

" Los sueños, sueños son"
* Verso de La vida es sueño (Calderón de la Barca)
...... .. .....

63750876-las-siluetas-del-%C3%A1rbol-y-el-cielo-nocturno-con-nubes-la-luna-llena-brillante-har%C3%ADan-un-gran-fondo-be.jpg


La regia y formidable luna llena
desfila presumida por su almena,
e ilumina el jardín como una diosa
cuando asoma, entre nubes, majestuosa.


Pero Andrés, ya cubierto con un manto,
no puede presenciar tamaño encanto.

Dormido en su caseta, el pobre estaba
disfrutando, cayéndole la baba,
pues en sueños comía un rico asado
y se daba un festín entusiasmado.

Pero lo despertó de golpe un ruido

muy extraño, y pensó… “¿será un bandido?...
¡jo!... tengo que salir con la linterna
pero tengo dormida la entrepierna.”

No puedo caminar, menos correr,
ladrar es lo mejor que puedo hacer
con esta voz tan grave, tan robusta,
que hasta a los tigres más fieros asusta.”


Con todo lo que daban sus pulmones,
dejando la garganta hecha jirones,
chilló fuerte durante mucho rato
hasta que entró, de pronto, un negro pato.


“Buenas noches, ¡qué frío!... ¿verdad, hijo?”,
moviendo la cabeza el pato dijo.

Muy sorprendido, Andrés nada entendía…

¡qué gallardo en sus formas... qué osadía!

Con un hilo de voz, al fin contesta…
“buenas… has acabado con mi fiesta,
y justo cuando estaba más a gusto…
no sé por qué me das tamaño susto.”


Verás, poseo un don, el de saber
que sueñan otros. Yo lo puedo ver,
y si alguien come asados en su sueño
debo buscar rápidamente al dueño
y lograr, como sea, que despierte
para que se le olvide… si es que hay suerte.


¡Maldiciones!… estaba tan feliz,
supongo que esto habrá sido un desliz.


No… ponte en mi lugar un poco, amigo,
y escucha por favor lo que te digo.
Imagínate asado, sordo, ciego,
rajado, mutilado… ¡no es un juego!

Tu sueño resultaba peligroso,
muy real e inquietante… ¡qué espantoso!


¿Y.... no te han asustado tantos chillos?

¡Bah!,… no creas, pensaba que eran grillos,
pero has gritado con mucho salero,
pequeño, despertaste al prado entero.


Fuera de sí, responde al invitado…
“los sueños, sueños son… ¿no lo has pensado?
Sabrás que vuelan libres, como halcones,
como nubes, sin más limitaciones.

No los temas, no son tus adversarios…
¡fuera, fuera sin más!, sin comentarios,
y déjame soñar con lo que quiera,
creo tener derecho hasta que muera.”


El pato, pensativo, aprieta el labio....
“¡caramba!, qué sorpresa, si es un sabio…”
“es muy bueno soñar mientras se pueda”…
“tiene razón… sin sueños, ¿qué nos queda?"


Se pasó un largo rato cavilando
y, tras pedir perdón, se fue volando.

Tras el enorme susto que ha pasado
Andrés por fin se encuentra relajado,
y al poco está dichoso, ya durmiendo,
mientras la baba se le va escurriendo.

En el cielo, la luna estuvo atenta
a la conversación… y está contenta
porque ha vuelto a ganar la tolerancia,
que entiende como signo de elegancia.

...... .. ......



Esto es un precioso "versicuento", como decía Elsa Borneman. Palabra que, aunque es inventada, define perfectamente este precioso género. Cuentos en verso. Me encanta, ya lo sabes. Se ve que no termino de crecer, jejeje.
Saludos,
Luz
 
Ayyy Javier qué preciosidad de poema infantil que además nos da a tod@s una lección de tolerancia y de entendimiento para poder apreciar las distintas percepciones de cada cual según su crianza, cultura y peculiaridades particulares, aunque seamos superdistint@s nos podemos entender .
Me ha encantado leerte querido amigo, muchos besos para ti con admiración y cariño....muáááááckssssssss
Como dice el dicho, Isabel, "hablando se entiende la gente", solo hay que poner un poco de voluntad por parte de cada uno.
Al pato le molestaban y le daban miedo los sueños de los demás porque se veía en algún momento como plato principal, pero Andrés solamente soñaba por su habitual golotonería, sin intención de hacer daño a nadie.
Vivir y dejar vivir, esa es la cuestión, otra cosa es llevarla a la práctica. o_O
Muchas gracias por tu presencia e interesante comentario, querida amiga, besos con la misma admiración y cariño. :)
Javier
 
Esto es un precioso "versicuento", como decía Elsa Borneman. Palabra que, aunque es inventada, define perfectamente este precioso género. Cuentos en verso. Me encanta, ya lo sabes. Se ve que no termino de crecer, jejeje.
Saludos,
Luz
Hola, Luz, me has hecho indagar porque, si lo había visto, no recordaba el termino "versicuento". He leído alguno de Elsa y me han encantado, gracias.
Hace tiempo leí alguno en endecasílabos (no recuerdo el autor y no consigo localizarlo) y por eso me animé a intentar alguno en ese formato.
Gracias de nuevo por pasarte.... y no termines nunca de crecer, porque sería una pena dejar de disfrutar de tantas cosillas. ;)
Saludos.
Javier
 
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