Paco Valiente
Poeta que no puede vivir sin el portal
Teníamos un fuerte de madera defendido por soldaditos azules
y un puñado de indios medio desnudos que siempre lo conquistaban.
Mi hermano gemelo, Lorenzo, construía castillos
y yo los rodeaba con un tren eléctrico cargado de apaches y siux.
Teníamos una bicicleta para los dos al cumplir los 10 años,
lunes, miércoles y viernes la usaba yo,
martes, jueves y sábados él,
el domingo lo echábamos a suerte,
la mañana para uno, la tarde para el otro,
al año siguiente compraron otra.
Siempre nos regalaban muchos cuentos
de historias mágicas y fantásticas
que nos transportaban a otros mundos.
Yo jugaba mucho al balón, futbol, baloncesto...
a mi hermano le gustaba jugar a las muñecas
con nuestra hermana Begoña,
le incordiaba mucho yo por ello,
Lorenzo de mayor se casó con una mujer muy guapa, Merche,
lleva más de 30 años con ella,
yo he sido más inconstante,
ya de pequeño empezaba muchas cosas pero acababa pocas.
El mejor regalo que tuve nunca fue con 14 años,
un pequeño equipo de música y tres cintas para escuchar en él:
Jesucristo Superstar versión inglesa,
el Made in Japan de Deep Purple
y un recopilatorio de los Rolling Stones,
literalmente las quemé de tanto escucharlas
y ellas marcaron mi amor por la música para el resto de mi vida.
A mi gemelo aquel año le regalaron, él la pidió, una enciclopedia universal
que la estuvo leyendo sin parar días y días durante mucho tiempo.
Él estudió y sacó adelante su carrera,
yo cogí mi mochila y mis cintas de música y recorrí en auto stop media Europa.
Ahora vivimos muy cerca uno del otro y nos vemos a menudo,
gemelos y muy distintos pero siempre nos hemos querido mucho.
y un puñado de indios medio desnudos que siempre lo conquistaban.
Mi hermano gemelo, Lorenzo, construía castillos
y yo los rodeaba con un tren eléctrico cargado de apaches y siux.
Teníamos una bicicleta para los dos al cumplir los 10 años,
lunes, miércoles y viernes la usaba yo,
martes, jueves y sábados él,
el domingo lo echábamos a suerte,
la mañana para uno, la tarde para el otro,
al año siguiente compraron otra.
Siempre nos regalaban muchos cuentos
de historias mágicas y fantásticas
que nos transportaban a otros mundos.
Yo jugaba mucho al balón, futbol, baloncesto...
a mi hermano le gustaba jugar a las muñecas
con nuestra hermana Begoña,
le incordiaba mucho yo por ello,
Lorenzo de mayor se casó con una mujer muy guapa, Merche,
lleva más de 30 años con ella,
yo he sido más inconstante,
ya de pequeño empezaba muchas cosas pero acababa pocas.
El mejor regalo que tuve nunca fue con 14 años,
un pequeño equipo de música y tres cintas para escuchar en él:
Jesucristo Superstar versión inglesa,
el Made in Japan de Deep Purple
y un recopilatorio de los Rolling Stones,
literalmente las quemé de tanto escucharlas
y ellas marcaron mi amor por la música para el resto de mi vida.
A mi gemelo aquel año le regalaron, él la pidió, una enciclopedia universal
que la estuvo leyendo sin parar días y días durante mucho tiempo.
Él estudió y sacó adelante su carrera,
yo cogí mi mochila y mis cintas de música y recorrí en auto stop media Europa.
Ahora vivimos muy cerca uno del otro y nos vemos a menudo,
gemelos y muy distintos pero siempre nos hemos querido mucho.
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