esteban7094
Poeta recién llegado
De la vida, tan lentamente que parece uno como quieto,
Como inmóvil, como muerto; envuelto por la fiera ventisca del
Tiempo que discurre con sus tiranías, con el secreto
De su gozo y su lujuria Y alza uno la cabeza
Ante la bifurcación del camino, de la misma vida,
Y se saca la moneda vieja, la única que se tiene,
La que nos recuerda el hambre, la tristeza y la fúlgida
Desesperanza que tanto nos pesa; y por eso le dejamos
Todo al azar, y por eso lanzamos la moneda vieja,
Para así poder desempolvarnos el alma y retornar a la niñez
Y los ojos taciturnos miran mientras uno se queja
De la vasta incredulidad, mientras aquella moneda de frío y hambre
Gira y gira en un mar de infortunios, cual vorágine
De negruras y llanto de huérfanos Y uno suspira
Ante aquel delirio, ante aquella espantosa vorágine
Del olvido de Dios y de uno mismo ¡Hasta que sale cara!
¡Hasta que sale cruz! Y vuelve uno a estar como muerto,
Como inmóvil, como quieto, con los ojos tristes pegados al
Polvo del alma ¡Ay, será esto de la vida un acierto!...
l. e. torres