licprof
Poeta fiel al portal
llenos de viento, allì en una pequeña colina frente al rìo,
la casa con sus pequeñas puertas bajas por donde pasaba la servidumbre, los esclavos
mientras en el piano sonaba una sonata de beethoven
o un soneto de borges era recitado por la joven dama
los grandes espacios abiertos donde las aves sobrevuelan con toda libertad:
allì la independencia, la emancipaciòn, tìtulos de antiguos tangos del centenario;
la casa de pueyrredòn en san isidro
los grandes espacios abiertos llenos de viento y de grandes aves
que sobrevuelan a gran altura como drones, como grandes aviones metàlicos
brillando en el sol
y la mùsica romàntica en el piano, por la joven beldad:
eso que fue nuevo antiguamente y ya hace tiempo ha dejado de serlo
para ser bàsicamente clàsico, aunque no por eso deja de dejar su estela
de espuma y sentimientos tormentosos
como la sublime tormenta que se avecina en el cielo
las grises nubes como ìndice de ello
los grandes espacios abiertos y los no menos grandes viajes exploratorios
en busca de armas de fuego y de la libertad soñada,
los grandes poemas patriòticos de la patria naciente
aunque claramente imitados del neoclasicismo francès e hispànico,
borbònicos en definitiva, màscaras reales
los grandes espacios abiertos de libertad sonando en el piano
pero tambièn los romànticos sentimientos y melodramas nacientes, burgueses,
con un toque de humor, por què no
y las damas en la tertulia reunidas alrededor del piano
y de la princesa que recita el poema hìmnico naciente,
escrito por lòpez
los grandes poemas heròicos y èpicos
en pequeños libros de bolsillo del centro editor
o de eudeba, leìdos en las tardes de sol, en el parque
bajo la sombra de los àrboles añejos y ya carcomidos
los grandes espacios territoriales hoy globales y electrònicos, satelitales, virtuales
pero no menos realistas, plenos de energìa solar, esoterismo, teosofìa y magia negra
y blanca
los grandes espacios libres no encajonados ni citadinos
sino de mar adentro, alta mar
atravesados por los grandes barcos a vela
dejando su surco de espuma
y cadàveres
la casa de puyrredòn en san isidro
donde se dirimieron el descanso y las grandes campañas libertadoras
a la sombra de los àrboles
mientras tomaban mate o chocolate caliente
con churros, claro
los grandes espacios solares, celestiales, libres
habitados por las bandadas de aves,
la hermosa insignia flameando como llama
con los colores del cielo
y borbònicos
la gran hacienda con las pequeñas puertas
para que pasen por allì los esclavos
bajando la cabeza
como si se tratara de un antiguo yugo
por el que pasan los soldados romanos
ante los guerreros samnitas
(segùn la enciclopedia estudiantil
amontonada en un rincòn del cuarto
o del aula)
los grandes espacios no encajonados
y la casa donde suena beethoven en el piano
por la joven esposa
noble y romàntica
como en un folletìn
como en la novela de màrmol
la casa con sus pequeñas puertas bajas por donde pasaba la servidumbre, los esclavos
mientras en el piano sonaba una sonata de beethoven
o un soneto de borges era recitado por la joven dama
los grandes espacios abiertos donde las aves sobrevuelan con toda libertad:
allì la independencia, la emancipaciòn, tìtulos de antiguos tangos del centenario;
la casa de pueyrredòn en san isidro
los grandes espacios abiertos llenos de viento y de grandes aves
que sobrevuelan a gran altura como drones, como grandes aviones metàlicos
brillando en el sol
y la mùsica romàntica en el piano, por la joven beldad:
eso que fue nuevo antiguamente y ya hace tiempo ha dejado de serlo
para ser bàsicamente clàsico, aunque no por eso deja de dejar su estela
de espuma y sentimientos tormentosos
como la sublime tormenta que se avecina en el cielo
las grises nubes como ìndice de ello
los grandes espacios abiertos y los no menos grandes viajes exploratorios
en busca de armas de fuego y de la libertad soñada,
los grandes poemas patriòticos de la patria naciente
aunque claramente imitados del neoclasicismo francès e hispànico,
borbònicos en definitiva, màscaras reales
los grandes espacios abiertos de libertad sonando en el piano
pero tambièn los romànticos sentimientos y melodramas nacientes, burgueses,
con un toque de humor, por què no
y las damas en la tertulia reunidas alrededor del piano
y de la princesa que recita el poema hìmnico naciente,
escrito por lòpez
los grandes poemas heròicos y èpicos
en pequeños libros de bolsillo del centro editor
o de eudeba, leìdos en las tardes de sol, en el parque
bajo la sombra de los àrboles añejos y ya carcomidos
los grandes espacios territoriales hoy globales y electrònicos, satelitales, virtuales
pero no menos realistas, plenos de energìa solar, esoterismo, teosofìa y magia negra
y blanca
los grandes espacios libres no encajonados ni citadinos
sino de mar adentro, alta mar
atravesados por los grandes barcos a vela
dejando su surco de espuma
y cadàveres
la casa de puyrredòn en san isidro
donde se dirimieron el descanso y las grandes campañas libertadoras
a la sombra de los àrboles
mientras tomaban mate o chocolate caliente
con churros, claro
los grandes espacios solares, celestiales, libres
habitados por las bandadas de aves,
la hermosa insignia flameando como llama
con los colores del cielo
y borbònicos
la gran hacienda con las pequeñas puertas
para que pasen por allì los esclavos
bajando la cabeza
como si se tratara de un antiguo yugo
por el que pasan los soldados romanos
ante los guerreros samnitas
(segùn la enciclopedia estudiantil
amontonada en un rincòn del cuarto
o del aula)
los grandes espacios no encajonados
y la casa donde suena beethoven en el piano
por la joven esposa
noble y romàntica
como en un folletìn
como en la novela de màrmol
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