† El Titiritero †
Poeta recién llegado
Los dedos de Picasso
Y dejo de jugar;
de caminar con las nubes.
Dejo de gritar estrellas
y plegarias lanzadas al aire
y me enjuergo con la cama.
Comienzo a trazar figuras;
al principio sin forma
y sin nombre sin risa-.
Pero con ansia y prisa
se incuban senos y caderas.
Historias.
Mujeres desnudas y con cabellos lacios
y rizados y negros y también castaños.
Mujeres de papel y con aroma a hierba,
con los ojos nublados y entre manos ajenas,
con el vientre gastado y la sonrisa tranquila;
como esperando una sonrisa del carbón aquel.
Aquel que les dio caderas y espalda,
el que les trazó los ojos y las piernas y una mirada,
aquel carbón con el que se hicieron carne,
con el que jugaba yo como los dedos de Picasso-
a ser un hombre amando a una mujer;
un paisaje que poco a poco y cada día se va matizando.
Que se clarea con los ojos de un cielo almidonado a medio día,
con los aullidos del canto de la selva madre,
y se va rimando con el aguaje de los ríos de sus vientres
y con cada pequeña palabra que como fruta fresca,
se va desprendiendo de sus labios con olor a hierba,
amasando el calor y la dulzura de un amor amado.
De un amor que entre sus dedos, dibujó Picasso.
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