Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Los caballos de fuego,
que la juventud desboca,
son domados por la vejez
tan dada de si como arandelas de un motor
gripado.
Potros esquilando la pradera, veloces como
diablos en la carretera,
anuncian rebeldías de tránsitos hechos polvo en los radiadores.
Una guerra de velocidades,
que dejan parados los sueños desgastados de los
Corredores.
La nunca exacta quemadura del arrebato
Taladra el deseo de su huida al vacío,
Fugas de tragedias aderezadas con la rapidez
del mundo
que insalubremente ahoga los mejores
años de nuestras vidas.
En pozos de gasolina quemada.
Y entónces así las autopistas son pergaminos cuarteados de ignorancia,
estampada en la última curva a dos cm de la llegada a tu meta.
Reservados todos los derechos©
que la juventud desboca,
son domados por la vejez
tan dada de si como arandelas de un motor
gripado.
Potros esquilando la pradera, veloces como
diablos en la carretera,
anuncian rebeldías de tránsitos hechos polvo en los radiadores.
Una guerra de velocidades,
que dejan parados los sueños desgastados de los
Corredores.
La nunca exacta quemadura del arrebato
Taladra el deseo de su huida al vacío,
Fugas de tragedias aderezadas con la rapidez
del mundo
que insalubremente ahoga los mejores
años de nuestras vidas.
En pozos de gasolina quemada.
Y entónces así las autopistas son pergaminos cuarteados de ignorancia,
estampada en la última curva a dos cm de la llegada a tu meta.
Reservados todos los derechos©
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